En las etapas avanzadas del embarazo, muchas veces las mujeres encuentran que tienen que repensar incluso las cosas más simples. Bajar escaleras, atarse las agujetas de los zapatos, ir al baño; todo esto requiere de mayor consideración que antes. Puedes sentir que te han colocado en un cuerpo grande, incómodo y lento, que no te resulta familiar.
Cuando tu cuerpo sufre tantos cambios, es fácil sentirte como una extraña en tu propia piel. Para algunas, esto puede llevar a una autoimagen insatisfecha o inclusive al desaliento. Sin embargo, debes recordar que tu cuerpo está realizando un milagro: creando una nueva vida, así que tómate el tiempo de agradecer el increíble trabajo que está haciendo.
¿Es normal sentirte insatisfecha con tu propio cuerpo?
Sí. Tu psique se ha acostumbrado a una determinada imagen de tu propio cuerpo, y ahora ha cambiado tanto que a veces ni siquiera te reconoces en el espejo. Puede parecer que tu figura ha sido reemplazada por una que no es la tuya [1].
La irritación y el nerviosismo también pueden deberse al hecho de que no puedes controlarlo todo. ¿A quién le gusta tener que cancelar una cita porque tienes las piernas hinchadas? ¿Y si no lograras contener el gas en público? Esto puede suceder y para cualquiera sería vergonzoso.
Algunos dicen que es malo quejarse porque el embarazo es una bendición
Aquí no hay ninguna contradicción. Puede que estés inmensamente agradecida por la experiencia de la maternidad, pero esto no niega el hecho de que estar embarazada es físicamente difícil. No tienes porqué avergonzarte al contarle a tus seres queridos tus preocupaciones [1].
Quizás te da vergüenza decir que, por ejemplo, te resulta difícil encontrarte con una amiga para una cita en un café debido a las hemorroides. Pero si esto es lo que te está pasando, ¿por qué inventar excusas que también podrían complicar tu amistad? Lo más probable es que tus seres queridos lo comprendan.
¿Cómo acostumbrarte a tu nuevo cuerpo?
En primer lugar, debes comprender que no tienes que adorar tu cuerpo actual en lo absoluto. Si bien es cierto que algunas manejan muy bien los cambios en su cuerpo, sentirte incómoda también es normal.
Intenta cambiar el enfoque del “formulario” al “contenido”. La forma de tu cuerpo sin duda ha cambiado, ¡pero está realizando hazañas increíbles! Lee un poco sobre la manera en que tu cuerpo protege y ayuda a crecer a tu bebé, aprende sobre cómo está facilitando su desarrollo dentro del útero. Reflexiona un poco sobre esto y agradece a tu cuerpo por su gran trabajo.
Los cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo pueden provocar que algunas futuras mamás se frustren porque ya no pueden usar nada de su ropa favorita, pero puedes intentar experimentar con ella y evitar prendas de maternidad que te parezcan pasadas de moda. No hay necesidad de cambiar drásticamente tu guardarropa y solamente usar ropa de "mamá". Encuentra piezas que combinen con tu estilo pero que se ajusten a tu talla actual, de esta forma lograrás seguir expresando una parte importante de tu personalidad [1], lo que sin duda te ayudará a sentirte mejor.






