Puede suceder que tu médico te informe que tienes placenta previa o placenta baja según los resultados del ultrasonido propio del segundo trimestre de tu embarazo. ¡Pero esto aún no es un diagnóstico!
¿Es lo mismo placenta baja y placenta previa?
No, pero uno puede convertirse en el otro. La placenta previa es cuando la placenta se acerca al borde de la abertura interna del cuello uterino. Una placenta baja, por otro lado, no se superpone a la abertura sino que se encuentra a menos de 2 cm de ella. Si la distancia desde el borde de la placenta hasta la salida del útero es de más de 2 cm, entonces se considera que la placenta está ubicada de manera normal y no se requieren acciones adicionales [1].
¿Qué pasará si, no obstante, se hace el diagnóstico de placenta previa?
Durante el examen de detección del segundo trimestre, es demasiado pronto para diagnosticar placenta previa. Si la placenta está cerca de la abertura del cuello uterino, se programará otro ultrasonido en la semana 32. [2] Debido a que el útero crece y sus paredes se estiran, la placenta se aleja más de la abertura o, por el contrario, se acerca a ella.
Si durante la semana 32, la placenta se encuentra a 2 cm o menos de la abertura del cuello uterino, tu médico hablará contigo sobre tus opciones [2].
¿Por qué se requiere de un tratamiento especial cuando se presenta placenta previa?
Si la salida del útero está bloqueada por la placenta, entonces el bebé simplemente no puede nacer solo. El riesgo de sangrado también aumenta con la placenta baja.
Si una mujer tiene placenta previa y cuello uterino acortado, el riesgo de parto prematuro aumenta considerablemente. En estos casos, el médico debe llevar un control cuidadoso por lo que durante el último trimestre puede ordenar varios ultrasonidos adicionales o inclusive, si el riesgo es alto, sugerir que la mujer embarazada sea hospitalizada para que esté bajo supervisión médica en todo momento [2].
Si tengo placenta previa, ¿qué puedo hacer?
No es necesario que limites tu actividad o guardes reposo en cama, esto podría hacer más daño que bien [2]. Sin embargo, el sexo debe evitarse por completo, ya que la penetración puede causar sangrado. Además, el orgasmo, que provoca la contracción del útero, también puede provocar sangrado [1].
Si tienes factores de riesgo adicionales y tu médico sugiere hospitalización, es mejor seguir sus indicaciones o bien, estar siempre preparada para ir al hospital si empiezas a sangrar [1, 2].
¿Cuándo se debe programar una cesárea debido a la placenta previa?
Se puede programar una cesárea entre la semana 36 y 37, si la madre tiene:
sangrado después de la semana 29 de embarazo;
el cuello uterino mide menos de 2 cm;
el cordón umbilical está ubicado cerca del cuello uterino.
Si no existen tales factores de riesgo adicionales, la operación se suele planificar entre la semana 37 y la 38 [2]. Con placenta previa, la continuación del embarazo es más peligrosa que la prematuridad leve [1].
¿Se aplican las mismas reglas a una placenta baja?
Con una placenta baja, puedes planificar una cesárea una semana después, alrededor de la semana 39.
¿Existe la posibilidad de dar a luz por tu cuenta con una placenta baja?
Si la distancia desde el borde de la placenta hasta la abertura del útero es de más de 1 cm y no hay otros factores de riesgo, entonces es posible el parto natural. Pero no podemos excluir la posibilidad de una cesárea de emergencia en tales situaciones.
En México, el IMSS cuenta con guías específicas y detalladas para diagnosticar y tratar la placenta previa, considerando todos sus posibles riesgos [3]. Si tu control de embarazo es mediante esta institución, no dudes en pedir informes si tienes interés en conocer más.






