La insuficiencia cervical, o debilidad del cuello uterino, es el acortamiento del cuello uterino o su dilatación por más de 1 cm en el segundo o tercer trimestre del embarazo. Los médicos prestan atención a esta afección porque puede provocar un parto prematuro.
¿Qué causa la insuficiencia cervical?
La debilidad congénita real del cuello uterino debido a la falta de colágeno es bastante rara. Más a menudo, la insuficiencia cervical tiene causas externas (principalmente prevenibles) [1], como:
inflamación o infección del tracto genital;
estiramiento excesivo del útero (por ejemplo, debido a polihidramnios o gemelos);
lesión en el cuello uterino como resultado de un parto anterior, un aborto o una cirugía.
Los factores de riesgo que pueden contribuir al acortamiento o dilatación prematuros del cuello uterino también incluyen:
obesidad;
anemia por deficiencia de hierro;
síndrome de ovario poliquístico;
antecedentes de insuficiencia de la fase lútea (período de tiempo entre la ovulación y la menstruación).
¿Qué síntomas debo tener en cuenta?
Debes alertar a tu médico si experimentas alguno de los siguientes:
dolor punzante en la vagina;
dolor tirante en la parte inferior del abdomen;
secreción mucosa manchada de sangre.
Sin embargo, la dilatación del cuello uterino puede ocurrir de forma asintomática y puede hacer que la madre entre en trabajo de parto prematuro [1]. Por lo tanto, es preferible que tu médico realice un ultrasonido transvaginal durante la evaluación del segundo trimestre para valorar el estado del cuello uterino. Para quienes están en riesgo, tiene sentido repetir el ultrasonido dos semanas después de la evaluación.
Con insuficiencia cervical, ¿se puede evitar el parto prematuro?
Si. Tu médico determinará la causa de la debilidad y luego podrás elegir el tratamiento adecuado. Por ejemplo, te recetarán antibióticos si la causa es una infección [2].
Si la insuficiencia cervical se debe a causas hormonales, se prescribe progesterona y se inyecta directamente en la vagina [1].
En los casos en los que no se pueden encontrar medicamentos o no hay tiempo para el tratamiento, se puede realizar un cerclaje, un procedimiento mediante el cual se sutura el cuello uterino para evitar que se abra.
Otra forma de prevenir un parto prematuro es la inserción de un pesario obstétrico. Este es un anillo hipoalergénico de silicona. Se inserta en la vagina y cambia el ángulo entre el útero y el cuello uterino. Como resultado, la presión disminuye y la apertura se detiene [3].





