Si bien tu vientre aún no ha crecido mucho, probablemente te niegues a dejar de usar trajes elegantes y tacones glamorosos. Probablemente te estés preguntando por qué tendrías que renunciar a ello si te gustan tanto. Echemos un vistazo a algunas de las razones por las que los zapatos de tacón alto no son una buena opción durante el embarazo.
¿Cómo afecta a tu cuerpo el uso de tacones altos?
Embarazada o no, los zapatos de tacón alto [1]:
ejercen una presión excesiva sobre las rodillas;
desafían tu estabilidad y equilibrio al caminar o estar de pie;
tensan las caderas y la columna;
interfieren con la circulación sanguínea, ejerciendo presión adicional sobre las venas, lo que puede causar hinchazón e incluso provocar venas varicosas;
pueden dañar tus pies forzándolos a adoptar formas antinaturales que ejercen presión sobre los arcos delanteros, causando una serie de problemas que incluyen juanetes y problemas de articulaciones.
Entonces, ¿realmente no puedo usar tacones durante el embarazo?
A medida que avanzas en el embarazo y tu vientre crece, tu centro de gravedad cambia cada vez más. Los zapatos de tacón hacen que el cuerpo se incline hacia adelante, lo que puede generar tensión adicional en la espalda [2]. Tienes una mayor probabilidad de caerte, de experimentar fatiga muscular y de sobrecargar innecesariamente tu sistema musculoesquelético, que ya está trabajando duro.
¿Qué debo ponerme en su lugar?
La retención de líquidos puede hacer que tus pies se hinchen y cambien de forma y tamaño. La mejor opción es un zapato con tacón bajo (no totalmente plano; se recomienda alrededor de un talón de 1 ” es decir 2,5 cms), que tenga un buen soporte para el arco [2]. Los zapatos tipo bailarinas y las chanclas no son una buena opción para todos los días porque no proporcionan apoyo.
En situaciones en las que tu sistema musculoesquelético está sometido a un gran estrés, como cuando hay un aumento rápido de peso o esperas gemelos, vale la pena hablar con un ortopedista sobre plantillas y soportes para el empeine. Estas simples adiciones pueden ayudar a tu cuerpo a distribuir mejor el peso, brindar soporte a los arcos de tus pies y proteger tus piernas de la deformación y la alteración del flujo sanguíneo.
¿Y las zapatillas de deporte?
Los tenis son una excelente opción para determinadas épocas del año, pero no se recomiendan para el invierno si vives en un lugar con hielo o nieve; en este caso necesitarás zapatos con suela de goma gruesa que te mantengan a salvo de caídas. Usa tus zapatos deportivos el resto del año, junto con tacones bajos y sandalias cuando el clima sea adecuado para ello.






