Buenas noticias para las amantes de la salsa verde y los chiles jalapeños: los alimentos picantes no están en la lista de alimentos restringidos para las embarazadas [1]. Sin embargo, puede ser buena idea controlar la cantidad de alimentos picantes que consumas.
¿Es perjudicial comer chiles picantes durante el embarazo?
Todos los chiles contienen capsaicina, que es la sustancia que causa la sensación de ardor que sentimos en la boca cuando nos comemos cualquier variedad de chile. En general, la capsaicina es segura tanto para el bebé como para la mamá. Sin embargo, los chiles y otros alimentos picantes pueden causar acidez estomacal o agruras [2], una afección que puede ser difícil de tratar durante el embarazo, cuando muchos medicamentos no están permitidos. Por lo tanto, si eres propensa a sufrir acidez estomacal después de comer alimentos picantes, lo mejor será que los evites.
También existen otras contraindicaciones menos comunes [2]:
Alergias a los chiles
Gastritis
Úlceras estomacales
Tomar medicamentos como ibuprofeno, naproxeno, warfarina, aspirina y teofilina (aunque estos medicamentos no se suelen recetar a mujeres embarazadas).
¿Qué pasa con los antojos de snacks picantes como papitas con chile o dulces picositos? ¿También están bien?
No existe una prohibición estricta de este tipo de alimentos, pero ten en cuenta que pueden venir acompañados de altas cantidades de azúcar y grasa, por lo que tienen el potencial de aumentar significativamente tu ingesta calórica sin aportar nutrientes. ¿Respuesta corta? Es mejor comerlos con moderación [3], de lo contrario, pueden contribuir a un aumento de peso no deseado que puede desencadenar problemas de salud para ti y tu bebé. Una dieta demasiado abundante puede provocar que el bebé crezca mucho, lo que puede complicar el parto [4].
¿Hay platos picantes que se consideren saludables?
¡Por supuesto que los hay! Aquí hay algunos ejemplos:
Tacos de pescado a la plancha con pico de gallo. Las tortillas de maíz aportan calcio y son ricas en fibra, el pescado es una gran fuente de proteínas y ácidos grasos Omega-3, y cualquier verdura que les agregues añade más fibra y micronutrientes a tu dieta. Todos ellos son esenciales para las mujeres embarazadas [5].
Salsa verde. Esta sabrosa salsa es un excelente aderezo para todo tipo de platos, ¡incluso ensaladas! Cada porción aporta solo veinte calorías [6]. No tienes que preocuparte por el ajo u otros ingredientes que pueda tener tu salsa verde, pero al igual que con otras comidas picantes, cualquier tipo de salsa puede contribuir a la acidez estomacal [1].
Guacamole picoso. Los aguacates contienen grasas vegetales saludables y, junto con los ingredientes clásicos del guacamole, como tomates, cebollas y chiles, proporcionan fibra (necesaria para prevenir el estreñimiento) [5, 7].
¿Es cierto que la comida picante puede estimular el parto?
Se cree que en las últimas etapas del embarazo, hasta el cinco por ciento de las futuras madres consumen alimentos picantes para intentar inducir el parto [8]. Se dice que algunos condimentos pueden mejorar el movimiento intestinal, lo que, a su vez, puede desencadenar contracciones. En realidad, el parto comienza a partir de un intercambio complejo, no completamente conocido, de señales entre el bebé, la placenta y el cerebro de la madre [9]. Es poco probable que comer tacos con mucha salsa o un mole picante acelere el proceso [10], ¡pero pueden ser muy sabrosos!






