Productos antidepresivos
No es habitual que todo el mundo hable sobre la depresión prenatal, pero en el tercer trimestre, una de cada cinco mujeres la experimenta. La mayoría de los casos de depresión pueden atribuirse a la predisposición genética y a circunstancias externas, no obstante, la calidad de los alimentos también tiene importancia [1].
Las mujeres embarazadas con una deficiencia de zinc, calcio y hierro pueden ser más susceptibles a la depresión [1]. Ahora bien, debido al riesgo de desarrollar depresión clínica, las influencias dietéticas sobre la depresión se han estudiado bastante, en especial, con respecto a los beneficios de los ácidos grasos omega-3. Por su parte, el Instituto Internacional de Psiquiatría incluso ha recomendado omega-3 para el tratamiento de trastornos depresivos durante el embarazo [2].
¿Cuáles alimentos son necesarios en la dieta?
La leche y los productos lácteos son las principales fuentes de calcio que ayudan a las mujeres a hacer frente a las importantes fluctuaciones hormonales. Si no bebes leche, puedes tomar suplementos de calcio; además, estos pueden ser útiles no sólo durante el embarazo sino también durante el síndrome premenstrual y la premenopausia para prevenir el desarrollo de ansiedad y depresión [3, 4].
El hierro y el zinc son cofactores de enzimas responsables de la síntesis de dopamina y serotonina (la "hormona de la alegría"). Así que no comer suficientes alimentos ricos en zinc y hierro, como carnes y mariscos, durante la última parte del embarazo, puede causar depresión prenatal y posparto [5].
El pescado y los mariscos son las principales fuentes de zinc y ácidos grasos omega-3. Por varias razones, no todas las mujeres embarazadas pueden comer pescado todos los días: para muchas es costoso, mientras algunas prefieren la carne y otras son vegetarianas. Asimismo, hay mujeres que temen los altos niveles de mercurio en el pescado o los parásitos que pueden causar molestias intestinales. Incluso aquéllas que siguen la dieta mediterránea, no suelen comer pescado más de tres veces por semana.
Si necesitas compensar la falta de zinc y omega-3, puedes probar con los suplementos de aceite de hígado de bacalao. Los ácidos grasos contenidos en una ración de hígado de bacalao pueden durar toda una semana. Por su parte, si eres vegetariana puedes reemplazar el aceite de hígado de bacalao con aceite de oliva, girasol, linaza y soya, aunque el aceite de soya tiene el mayor contenido de omega-3 de estas opciones [6].





