Pospongan las reparaciones al hogar durante el embarazo
Es natural querer que la casa esté perfecta para el nuevo bebé. Probablemente estés pensando en preparar la recámara, hacer reparaciones aquí y allá y pintar las paredes. Sin embargo, las mejoras en el hogar y los trabajos de construcción pueden ser peligrosos para la futura madre y el bebé.
Cosas como pintura, solventes, adhesivos, pisos laminados, papel tapiz y madera contrachapada contienen compuestos químicos que pueden ser tóxicos. Por ejemplo, el benceno tiene el potencial de dañar el ADN del bebé, lo que pudiera provocar una enfermedad congénita [1]. El tolueno [2] y el cloro [3] pueden causar trastornos en el desarrollo cerebral, y se sabe que los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) se relacionan con partos prematuros [4]. Muchos de estos químicos se encuentran en los materiales utilizados en las reparaciones del hogar.
El momento más delicado para que una mujer esté expuesta a materiales de construcción es durante las primeras 12 semanas de embarazo, que es cuando los órganos y sistemas del bebé comienzan a desarrollarse [5]. Pero los riesgos no terminan ahí, principalmente porque se siguen liberando sustancias químicas al medio ambiente incluso varios meses después de que se completan las reparaciones o remodelaciones. Por lo tanto, la opción más segura para una futura madre es evitar usar espacios recién renovados [6].
Lo mejor que pueden hacer es esperar a que el embarazo esté más avanzado para realizar las mejoras en el hogar que desean para su familia. Y si planean mudarse, háganlo un par de meses después de que se complete cualquier renovación.






