En la segunda mitad del embarazo, puede parecer que el médico te está haciendo una broma. Cada vez que vas a una visita al médico, te pide nuevos exámenes.
¿Qué está buscando?
Hasta el 15% de los embarazos se desarrollan en el contexto de bacteriuria asintomática o infecciones del tracto urinario [1]. Si no se trata, se puede desarrollar pielonefritis (inflamación de los riñones) que, a su vez, puede provocar complicaciones del embarazo y parto prematuro [1]. Además, cada trimestre se debe realizar una prueba general de orina o, al menos, una vez. Con tal prueba controlan los niveles de proteínas en la orina para predecir los riesgos de desarrollar preclamsia [2].
La preclamsia comienza a desarrollarse con mayor frecuencia después de la semana 20 y sus principales signos son presión arterial alta y proteínas en la orina. Por lo tanto, después de la semana 20, por cada visita al ginecólogo, volverás a hacerte exámenes.
¿Y si se encuentra proteína en el análisis?
Si se encuentra proteína en la orina, el embarazo se considera de alto riesgo y el médico sabrá que debe monitorear los signos de preclamsia. Si se ha descubierto que tienes proteínas en la orina y presión arterial alta, se realizará un diagnóstico de preclamsia y deberás programar visitas médicas adicionales para monitorear y controlar la enfermedad.
Si tu presión arterial es normal, pero la proteína en la orina ha aumentado, puede indicar una enfermedad renal, que no está necesariamente asociada con la preclamsia [3]. En este caso, es posible que debas consultar a un nefrólogo, un especialista en riñones.
¿Debería preocuparme por la enfermedad renal incluso si no hay signos de preclamsia?
Sí, tu médico debe controlar la enfermedad renal. La pielonefritis gestacional (inflamación de los riñones) puede desencadenar el desarrollo de preclamsia; no obstante, la complicación más peligrosa es la infección intrauterina. Por lo tanto, es muy importante identificar los problemas renales lo antes posible para que tu médico pueda tratarlos.






