Tan pronto como acudas al ginecólogo con la sospecha de embarazo, él o ella tomará inmediatamente tu presión arterial y lo hará cada vez que te encuentres en su consultorio. ¡Esto no es solo un ritual médico, es un procedimiento muy importante!
¿Qué indica la presión arterial?
Tu presión arterial actual ayuda a tu médico a comparar tu historial de presión arterial a lo largo del embarazo. Si hay alguna dificultad con el embarazo asociada con la presión arterial alta, como trastorno hipertensivo, la idea es que tu médico lo note de forma oportuna.
Una mujer puede tener hipertensión (presión arterial alta crónica) antes del embarazo, pero también se puede desarrollar durante la segunda mitad del embarazo, cuando se le conoce como hipertensión gestacional. Los riesgos y las estrategias de manejo para la hipertensión y la hipertensión gestacional son diferentes. Por lo tanto, es esencial saber cuándo comenzó la afección [1].
¿Qué se considera normal y qué se considera presión arterial alta?
Los valores normales rondan los 120/80 mm Hg. El primer número indica la presión durante la contracción del corazón (superior o presión sistólica) y el segundo número indica la presión durante la relajación (inferior, diastólica).
Un nivel normal de presión arterial marca 120/80 mmHg o menos. Una presión sistólica que oscila entre 130 y 139 mm Hg o una diastólica que oscila entre 80 y 89 mm Hg se considera hipertensión en grado uno. Una presión sistólica de 140 o superior o una diastólica de 90 es hipertensión de segundo grado [2].
¿Por qué es peligrosa la presión arterial alta para las mujeres embarazadas?
La presión arterial alta disminuye el flujo de sangre a la placenta y es posible que el bebé no obtenga suficiente oxígeno y nutrientes. El bebé puede tener bajo peso, sus pulmones y cerebro desarrollarse más lentamente y puede nacer prematuramente [1].
La presión arterial alta puede hacer que la madre experimente sangrado, dé a luz antes de término y sufra daños en órganos vitales como riñones, corazón, cerebro y pulmones [1].
Pero la preeclampsia y la eclampsia siguen siendo las complicaciones más peligrosas relacionadas con la presión arterial alta durante el embarazo [3] y pueden afectar tanto a la madre como al niño o niña. Estas complicaciones se desarrollan después de la semana 20 del embarazo. Si se observa un aumento en la presión arterial en este momento, pruebas adicionales ayudarán al médico a distinguir la hipertensión gestacional de la preeclampsia [2].
Si mi presión arterial subió una vez y no volvió a suceder, ¿todavía estoy en riesgo?
No necesariamente. Varios factores pueden afectar los niveles de presión arterial (PA), incluida la temperatura del aire, caminar rápido, el estado emocional, miedo al procedimiento, medicamentos, alimentos, errores durante la medición y muchos más. No se te considerará en riesgo por los resultados de una sola lectura [4].
¿Debo auto monitorear mi presión arterial?
Si eras obesa o tenías diabetes o hipertensión antes del embarazo, tu médico te dirá con qué frecuencia debes medir tu presión arterial y qué hacer cuando los indicadores cambien [1].
Las recomendaciones para el autocontrol diario de la presión arterial incluyen a aquellas mujeres que han tenido preeclampsia durante un embarazo anterior y/o que están embarazadas de mellizos o trillizos [2].
Este artículo fue creado en asociación con el UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas.







