Todo el mundo experimenta diferentes niveles de estrés a lo largo de su vida; sin embargo, durante el embarazo es una prioridad reducir la exposición al estrés y al agotamiento. ¡La relajación es una habilidad valiosa! Por lo tanto, es esencial contar con estrategias a las que podamos recurrir durante períodos estresantes.
Muchas mujeres embarazadas continúan con sus trabajos habituales durante todo el embarazo, ya sea por elección o por necesidad. Incluso un trabajo que amas puede ser una fuente de estrés, ni decir cuando se trata de un trabajo que no te gusta. Las responsabilidades cotidianas como las reuniones y las horas extras pueden afectar tu cuerpo durante el embarazo. Es importante protegerte a ti misma y a tu bebé de los efectos adversos del estrés.
¿Qué tan graves son los efectos del estrés laboral durante el embarazo?
El estrés es parte de la vida. Biológicamente hablando, puede ayudarte a enfocarte y a ignorar las distracciones. Los problemas surgen cuando el estrés se vuelve crónico; para muchos, el trabajo puede ser una fuente de este tipo de estrés. Cuando estamos bajo estrés, nuestros cuerpos secretan la hormona cortisol, que suprime el sistema inmunológico, aumenta la presión arterial y dificulta la digestión [1]. Esta no es una respuesta biológica que queremos presente continuamente en nuestros cuerpos, especialmente durante el embarazo.
¿Este tipo de estrés afecta a mi bebé?
Desafortunadamente, sí. El cortisol puede penetrar la placenta y afectar el crecimiento y desarrollo del bebé. Esta exposición al estrés aumenta el riesgo de que tu bebé desarrolle una enfermedad cardiovascular [2]. Además, las mujeres embarazadas que experimentan estrés crónico tienen más probabilidades de tener abortos espontáneos [3] o partos prematuros [4].
Antes de que entres en pánico (¡por favor, no lo hagas!), tienes que saber que es poco probable que un período de estrés crónico cause estos efectos extremos. Muchas mujeres experimentan estrés crónico durante el embarazo y la mayoría da a luz a bebés sanos. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que el estrés durante el embarazo puede afectar a tu hijo más adelante. Hay evidencia de que durante la infancia y el preescolar, los niños pueden experimentar trastornos del sueño [5]; en edad escolar, pueden tener dificultades para aprender, concentrarse y controlar sus emociones [6, 7]; y los adolescentes que fueron expuestos a altos niveles de estrés cuando eran bebés pueden tener un mayor riesgo de depresión [7].
¿Qué puedo hacer?
Ten en cuenta que nada de lo que sucede en el trabajo es más importante que tu salud y la de tu bebé. Haz tu mejor esfuerzo para replantear esas demandas en tu vida y recuerda mantener las cosas en perspectiva; es poco probable que el mundo se acabe si algo no se hace a la perfección o a la velocidad del rayo.
En segundo lugar, comunícate con tus supervisores en el trabajo. Lo más probable es que te permitan hacer ajustes razonables para que trabajar durante el embarazo sea un poco más fácil. Estos pueden incluir trabajar desde casa, un horario de trabajo flexible y más descansos durante el día.
Si tu carrera es una prioridad y has trabajado duro para llegar a donde estás, es natural que tengas cierta ansiedad por reducir tu ritmo profesional. Incluso puedes sentirte un poco culpable de que algunos de tus compañeros de trabajo asuman responsabilidades adicionales mientras estás embarazada o durante tu incapacidad por maternidad [8]. Lo entendemos. No hay nada de malo en la ambición o en encontrar satisfacción en tu trabajo. Pero recuerda que tu cuerpo está bajo mucho estrés biológico en este momento debido al embarazo y agregar más no es una buena idea.
¿Qué puedo hacer para controlar mis niveles de estrés?
Manejar el estrés es esencial para mantener la salud y el bienestar durante el embarazo. Aquí hay algunas cosas que puedes intentar para manejar el estrés. 1. Técnicas de relajación como yoga prenatal y meditación.
Mantener una dieta equilibrada y saludable. No tengas miedo de darte un capricho de vez en cuando, pero recuerda que alimentar tu cuerpo con opciones saludables permite que tú y tu bebé obtengan los nutrientes que necesitan para sentirse bien y fuertes, a nivel físico y mental.
Mantenerte activa. Intenta salir a caminar un par de veces a la semana y asegúrate de mover tu cuerpo de otras maneras. El ejercicio libera sustancias químicas llamadas endorfinas, que pueden mejorar tu estado de ánimo e incluso aliviar los síntomas de la depresión y la ansiedad.
Concéntrate en respirar cada vez que te sientas estresada o abrumada. Respirar profundamente nos ayuda a llevar más oxígeno al cuerpo, lo que a su vez nos permite sentirnos relajados.
Haz del descanso una prioridad. El sueño no siempre llega tan rápido durante el embarazo. Pero trata de dormir las siete a nueve horas recomendadas por noche.
Reúnete con otras mujeres embarazadas a través de grupos locales y reuniones en persona o en línea. Compartir tus sentimientos y conectarte con personas que están pasando por la misma experiencia puede ayudar a aligerar la carga que llevas.
Todo el mundo tiene limitaciones físicas, y si no escuchas a tu cuerpo, tarde o temprano llamará tu atención. Respeta los límites de tu cuerpo. Di no a las nuevas responsabilidades y proyectos extra, y ocúpate de lo que realmente importa: tu salud y la de tu bebé [8].
Este artículo fue creado en asociación con el UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas.






