Después de dar a luz, es difícil apartar la atención del bebé, incluso por un minuto. ¡Pero necesitas hacerlo! De verdad.
Cuando una mujer está embarazada, la vida parece girar en torno a ella; pero después de dar a luz, de golpe puede sentirse olvidada. La atención de todos ahora está puesta en el bebé. Algunas nuevas madres se sienten heridas por ello, mientras que otras consideran que se trata de algo natural. De forma cultural, no somos buenos para recordar y comunicar que una nueva mamá es una persona con necesidades físicas y emocionales propias. Basta recordar la suposición de que una madre existe sólo para cuidar a su bebé; idea que no le está haciendo ningún bien a nadie.
¿Por qué se trata de un enfoque equivocado?
Por supuesto que cuidar al recién nacido es la tarea principal de una mamá; sin embargo, no olvidemos lo difícil que es esta tarea. Una nueva mamá regresa a casa no sólo con un nuevo bebé, sino con un nuevo cuerpo. Hay agotamiento, dolor e incomodidad. Su perineo duele, su abdomen tiene espasmos y sus piernas y brazos están hinchados. También puede presentar molestias en el pecho y estreñimiento, así como estar sudorosa de forma inexplicable [1]. Incluso una persona bastante sana y con mucha energía se sentiría débil y enferma bajo toda esta tensión física.
Además de todo lo anterior, la nueva mamá está experimentando algunas emociones intensas y fluctuaciones hormonales: la vida ha cambiado y ha cambiado para siempre. Existe bastante desorientación. Los nuevos padres tienen poco tiempo para conectarse entre sí, nadie duerme mucho y las tareas del hogar parecen no tener fin. A la luz de esto, el 80% de las madres nuevas experimentan cambios de humor severos después de dar a luz: se sienten irritables, ansiosas e indefensas bajo la montaña de problemas y responsabilidades percibidos [2].
¿Qué puedo hacer si se trata de mí?
Incluso si todo lo que tienes es un par de minutos para pensar, esto es un poco de lo que puedes llevar a cabo para detener el tren descontrolado de las emociones negativas:
Los ejercicios de respiración, como la respiración cuadrada, son una gran herramienta. La respiración cuadrada implica inhalar durante 4 segundos, contener la respiración durante 4 segundos, exhalar durante 4 segundos y contener nuevamente durante 4 segundos después de exhalar. (No es necesario que sean 4 segundos, pero debe ser la misma cantidad de segundos para cada paso). Repetir este ciclo varias veces ayuda a calmar un pico de ansiedad.
Mira vídeos ridículos que te hagan reír en YouTube o alguna red social.
Ponte los audífonos y escucha tu canción favorita. ¡Baila, si te apetece!
Si es un día cálido y soleado, sal a la calle durante unos minutos y siente la luz del sol en tu piel. Escucha los sonidos a tu alrededor y siente el suelo debajo de ti. Concéntrate en lo que te rodea.
Cuando tengas un poco más de tiempo, dedica algo para jugar con tu teléfono o mirar tu programa de televisión favorito con una mascarilla hidratante. Tomar una siesta. Practica un ejercicio que requiera de tu plena atención. Haz un crucigrama. Si sientes que se acumulan emociones tensas, escribe un diario sobre las mismas y de los pensamientos en tu cabeza.
Si tu pareja, una amistad o un miembro de tu familia puede cuidar al bebé por un tiempo, sal a caminar, toma una copa en tu cafetería favorita o hazte la manicura. No pasará nada terrible si te tomas un tiempo para ti. Al contrario, te sentirás más relajada, más alegre, más como tú misma y lista para asumir tu próximo desafío.





