Una cesárea se trata de un procedimiento quirúrgico; por lo tanto, es posible que te mantengan en el hospital durante más tiempo que si hubiera sido por parto vaginal, con la finalidad de poder controlar tu salud. Mientras te encuentres en el hospital, no dudes en hacer preguntas sobre tu estado y respecto a tus inquietudes.
Catéter urinario
No te lo quitarán de forma inmediata después de la operación, incluso si te sientes bien y te encuentras lista para caminar al baño. Durante la operación, la pérdida de sangre y, en consecuencia, la deshidratación, son más severas que durante el parto normal; por lo que la madre verá compensada la pérdida de líquidos en unas pocas horas gracias a la ayuda del acceso endovenoso. Al mismo tiempo, las enfermeras controlarán la diuresis, es decir, cuánto líquido se libera. Lo cual es más sencillo de controlar por medio de un catéter [1].
No obstante, no se trata sólo de la conveniencia para las enfermeras; ya que después de una anestesia epidural o general, no sentirás de forma inmediata la necesidad de ir al baño [2], dando como resultado la necesidad de un catéter. Ahora bien, por lo general, se retira a las 12 horas de la operación [1].
Dolor al orinar
Después del catéter, es posible que sientas dolor al orinar debido a que el catéter estiró la uretra; no obstante, pronto sanará y el dolor desaparecerá en uno o dos días.
Estreñimiento
Tampoco sentirás la necesidad de evacuar. Si se planificó la operación y no comiste entre 8 y 12 horas antes [1], simplemente no tendrás la necesidad de hacerlo de inmediato.
Los alimentos líquidos (caldos, jugos, alimentos especiales para la recuperación después de la cirugía), se te permitirán seis horas después de la cesárea; mientras que los sólidos se te permitirán dentro de un día [1]. Además, lo más probable es que te receten laxantes suaves para ayudarte después de la cirugía.
Hinchazón y flatulencia
Cuando terminen todos los efectos de la anestesia y empieces a comer, tus intestinos volverán a la vida. Sin embargo, la acumulación de gas es normal y natural. Ahora bien, los estudios han demostrado que la hinchazón y la flatulencia desaparecen más rápido y con mayor facilidad en las mujeres que comienzan a beber líquidos justo después de la cirugía, a consumir alimentos líquidos después de seis horas y alimentos sólidos al siguiente día. Aquéllas que se abstuvieron de cualquier alimento durante las 24 horas posteriores a la cesárea y recibieron líquidos sólo por vía intravenosa, tendrán más problemas con los gases [3].
Dolor al toser y reír
Después de una cesárea, no puedes reír ni toser ni estornudar. ¡Todo hace que la incisión duela! Por lo general, son menores las molestias para las mamás que comienzan a sentarse y caminar en las primeras seis horas después de la cirugía. Ahora bien, el deseo de permanecer quieta puede ser grande, sin embargo, la probabilidad de adherencias aumenta con cada hora que pasas en la cama: así que tiene sentido empezar a moverse tan pronto como tu médico te permita levantarte [1].
Por otro lado, para aliviar el dolor al toser o estornudar, coloca tu mano o almohada sobre tu estómago debajo de la incisión e inclínate ligeramente hacia adelante.
Secreción sanguinolenta de la vagina
El hecho de que el bebé no haya llegado a través del canal de parto no significa que todos los demás procesos no continuarán. A medida que el útero se reduce, los músculos y los vasos sanguíneos se contraen y el punto de unión de la placenta sangra. La sangre y los tejidos deben salir de tu cuerpo para que lo hagan de la forma más natural posible, es decir, por medio de la vagina [3]. Debido a que la cesárea sigue siendo un proceso más traumático que el parto natural, la secreción puede ser un poco más abundante. Así, en los primeros días, es posible que se formen coágulos, por lo que son preferibles las toallas sanitarias a los tampones. Lo bueno es que puedes lavarte desde el primer día después de la operación, aunque procura no mojar la incisión.





