Durante el embarazo, a veces parece que el mundo entero gira en torno a la mamá y el bebé. Pero papá también tiene necesidades que pueden y deben hablarse.
Papá tiene derecho de ir a tomarse una cerveza con amigos o ir a ver fútbol, incluso cuando tiene una esposa embarazada en casa. ¿Por qué no?
Seamos honestos: es un momento muy estresante. Tener un hijo o hija te hace reconsiderar tus prioridades y planes para el futuro. Lo más probable es que haya más trabajo y tareas domésticas qué hacer, así como más preocupaciones y ansiedades: ¿habrá suficiente dinero, seré un buen padre y si algo sale mal durante el parto [1]?
¿Pero no se supone que el hombre es fuerte y comprensivo?
Si. Pero si estás ocupado las veinticuatro horas del día con un océano de ansiedad en tu interior, ¿estás realmente siendo un buen apoyo? Probablemente no. Las personas cansadas y agotadas toman malas decisiones y con frecuencia se derrumban [2].
Tomarse unos momentos para relajarse ayuda a la persona a seguir apoyando a los que lo necesitan. Además, las personas que cuentan con una salida, con un lugar donde pueden expresar sus emociones, suelen afrontar mejor el estrés [3].
Papá debe continuar con los pasatiempos que le ayudan a relajarse y conectarse con sus amigos. Además, ¡mamá puede aprovechar este tiempo a solas para ponerse al día con sus películas o series favoritas!
¿Qué pasa si no me gusta hablar de mis preocupaciones?
No todos son buenos para hablar de lo que les preocupa, especialmente si a ti te preocupa ser un buen apoyo para tu esposa. Si todo mundo se la pasa hablando de lo importante que es apoyar a la mujer durante el embarazo para protegerla, puede que prefieras esconder tus sentimientos y ansiedades. Si bien brindar apoyo es algo realmente bueno, serás un apoyo más eficaz cuando seas honesto con ella sobre cómo te sientes.
¿Cómo hablo de necesitar un descanso sin pelear?
Para tener una conversación tranquila, debes demostrar empatía. Palabras como "Mi amor, sé lo difícil que es todo para ti en estos momentos", muestran que no eres indiferente a la condición de tu esposa.
Dicho esto, puedes entonces ir directamente a la solicitud. Debes tener cuidado con las palabras que uses. El deseo de escapar de la vida cotidiana, aunque sea por poco tiempo, no surge de la nada. Lo más probable es que la irritación y la fatiga ya se te hayan acumulado; quizás estos sentimientos hayan pasado desapercibidos y reprimidos. Si explotas durante un momento de franqueza, incluso a través de tu tono de voz o gestos, pondrás un exceso de estrés sobre tu esposa y tu relación.
Además, al explicar la situación, es importante hablar solo sobre tu necesidad de relajarte un poco y no mezclarla con críticas hacia tu esposa. Cuando hables de tus sentimientos, usa "yo lenguaje", no "su lenguaje". Por ejemplo, no digas: "Me exiges demasiado" o "Necesitas mucha atención". En su lugar, intenta algo como: "Estoy muy cansado" o "Lo admito, me siento al límite, necesito un momento para relajarme".




