La alegría de la imitación
A esta edad, los bebés pueden sonreír y hacer muecas. Y lo hacen con bastante frecuencia: a veces para comunicarse contigo y, a veces, sin motivo aparente.
Tu bebé se está volviendo cada vez más sociable. Distingue entre voces y rostros y reacciona más emocionalmente a algunos (como mamá y papá). Es menos probable que las abuelas, niñeras, tías y tíos provoquen una respuesta tan animada [1].
A veces puede notar que tu hijo está tratando de "reflejar" o repetir tus expresiones faciales. Saca la lengua, abre y cierra la boca, sonríe con los ojos muy abiertos [1]. Los estudios muestran que los bebés son más diligentes en copiar a las mamás que a los papás [2].
A veces, tu hijo, en lugar de repetir tus expresiones faciales, puede comenzar a comentarlas con sonidos de balbuceos [2]. Todavía no ha encontrado otra forma de hablar.
Pero debemos tener cuidado. A menudo, los padres, encantados de poder comunicarse casi realmente con su bebé, pueden cansarlo. Si tu hijo de repente comienza a llorar mientras juega contigo, lo más probable es que esté cansado. Con el tiempo, aprenderá a captar señales anteriores que indican que está listo para recibir menos estimulación [3]. Los signos incluyen:
- evitando el contacto visual
- volviéndose inquieto y quisquilloso
- parecer lento y somnoliento
- frotándose los ojos.
Quizás es hora de que el bebé tome una siesta.




