Hemorroides en el embarazo
A medida que el bebé crece, la mamá experimentará un aumento natural de peso. En este punto del embarazo, las futuras madres suben alrededor de 300 a 500 gramos por semana (menos de una libra), dependiendo de su índice de masa corporal previo al embarazo [1]. Hay que visitar al médico si hay un aumento repentino de peso, ya que puede indicar problemas de salud como diabetes gestacional [2].
Durante esta fase del embarazo, algunas mujeres notarán que sus senos producen calostro, un líquido de color blanco amarillento que es el precursor de la leche materna. Generalmente se produce durante los primeros días después del parto, pero es común que haya pequeñas secreciones durante el embarazo [3].
A medida que pasan las semanas, los cambios hormonales en el cuerpo de la mujer pueden provocar el oscurecimiento de los pezones y la piel que los rodea. Los lunares, las pecas y la piel en general también pueden oscurecerse [4].
Un problema que puede ser difícil de manejar son las hemorroides, una de cada cuatro mujeres las experimentará durante el segundo trimestre. La presión del creciente útero, además del aumento del flujo sanguíneo al área pélvica, puede hacer que las venas de la pared rectal se hinchen, abulten y que esto esté acompañado de comezón [5]. Lidiar con los dolorosos e incómodos síntomas de las hemorroides no siempre es fácil, ya que además pueden afectar las actividades y los planes cotidianos [6].
Ser comprensivo cuando se trata de un asunto tan delicado puede ser complicado, pero puedes ayudar a tu pareja adoptando algunas medidas preventivas con ella.
Cambios en la dieta
La fibra y la regularidad van de la mano. Así que asegúrate de que la dieta en casa incluya alimentos ricos en fibra. La ingesta diaria de fibra se puede aumentar añadiendo salvado a la avena o a las sopas, sustituyendo el pan blanco por cereales integrales, los jugos por batidos elaborados con frutas enteras y las galletas o papas fritas por frutos secos. Comer verduras en cada comida también es esencial [7, 8].
Caminar
Realizar caminatas diarias tiene muchos beneficios, entre ellos que promueve una digestión saludable. Incluso caminar por la casa u oficina cada hora puede ayudar a mejorar la circulación en la zona [5].
Seguir los consejos del médico
Las hemorroides pueden resultar extremadamente dolorosas e incluso sangrar, pero rara vez son peligrosas. Sin embargo, es importante atenderlas para lograr evacuar de manera cómoda y descansar de los síntomas que las hemorroides provocan. Los médicos suelen recomendar hacer cambios en la dieta, hacer asientos de agua tibia y realizar actividad física leve. Si los síntomas persisten o empeoran, tu pareja puede pedirle a su médico un tratamiento tópico seguro para lograr el alivio. Los casos más graves de hemorroides pueden requerir cirugía después del embarazo [9].






