El parto es la etapa más importante de la vida de un bebé y la naturaleza ha tenido mucho cuidado para garantizar que todo el proceso se desarrolle sin problemas.
En cambio, para la futura madre el parto suele ser agotador y doloroso. Sin embargo, para un bebé también representa una prueba, porque después del nacimiento, su vida cambia de manera drástica. Por ejemplo, estará más frío en el nuevo mundo que en el útero; además, recibía oxígeno y alimentos de la placenta, mientras que, en el mundo exterior, tiene que respirar y comer por sí mismo.
Por otra parte, el proceso mismo del parto es un verdadero arte natural. Así que echemos un vistazo más profundo a cómo se prepara al bebé para el nacimiento.
¿El bebé cómo sabe qué debe hacer durante el parto?
El bebé depende de sus reflejos durante el parto; además, parece que se encuentra en una especie de hibernación durante el mismo. Un estudio de esta condición acuñó el término “hibernación intraparto”, señalando que durante los primeros 3 ó 5 segundos de vida, los recién nacidos están inmovilizados por completo: no reaccionan a la luz, el sonido o el tacto. La boca y los ojos están bien cerrados y los músculos bastante relajados. Después de nacer, el bebé “se despierta” de forma repentina y comienza a gritar, mueve los brazos y las piernas, y su corazón late más rápido [1].
Un cambio brusco en el comportamiento de los bebés llevó a los científicos a inferir que también está inactivo durante el parto. Los estudios han demostrado que la mitad de las mujeres notan que, en los últimos días antes del parto o inmediatamente antes de las contracciones, el bebé se calma. Los científicos lo explicaron como una fuerte inhibición del sistema nervioso central que ayuda al bebé a realizar el parto de la manera más segura posible [1].
¿Siente dolor el bebé?
Los estudios muestran que los centros del cerebro responsables de la percepción del dolor se forman en el bebé a las 24 semanas de embarazo [2]; no obstante, es difícil decir si puede sentir el dolor como lo hacen los adultos. El hecho es que el procesamiento de las señales de dolor en el cerebro depende, en gran medida, de las características de la personalidad de la persona y de la experiencia pasada [3].
“Es difícil decir lo que siente un bebé” –dice el Dr. Auerbach, neonatólogo del Joe DiMaggio Children's Hospital en Florida, Estados Unidos. “Pero su dolor y el dolor del bebé son totalmente diferentes. Es posible que el dolor del bebé sea lo que se siente al pasar por un espacio estrecho, como la sensación de compresión que tiene cuando intenta gatear debajo de una cerca [4]”.
Quizás el bebé no sienta ningún dolor en absoluto, porque durante el parto, el cuerpo de la madre libera una gran cantidad de beta-endorfina [5]. Esta hormona también ingresa al torrente sanguíneo del bebé, actuando como un analgésico natural y un agente anti-estrés.






