Después del embarazo y el parto, ¡tu cuerpo ha pasado por muchas cosas! Así que tu dieta resulta ser un factor decisivo para recuperarte con energía, fuerza, tranquilidad y concentración. A medida que te incorporas a una rutina posterior al embarazo, es importante que tu IMC vuelva a un rango saludable. En este sentido, aquí te brindamos algunas pautas a considerar.
Come proteína magra
Se pueden encontrar buenas fuentes de proteínas en carnes magras como la pechuga de pollo o pavo, el pescado, los productos lácteos bajos en grasa, los huevos y las nueces. La proteína ayuda a saciar tu apetito y tu cuerpo gasta mucha energía para digerirla; por lo tanto, ayuda en la pérdida de peso después del embarazo de una manera saludable y natural [1, 2].
Come fibra
La fibra también requiere mucho tiempo y energía para ser digerida, por lo que te mantiene satisfecha por más tiempo. Las grandes fuentes de fibra son los frijoles, el brócoli, las zanahorias, los aguacates, las manzanas y peras, los nabos y las semillas de girasol y lino. También puedes elegir pasta de trigo integral, avena o cebada. Y asegúrate de elegir cereales integrales en lugar de productos de harina blanca o refinada [3].
Evita los azúcares refinados y agregados
Para perder peso y mantener un cuerpo sano, evita los azúcares refinados y añadidos. El azúcar es abundante en productos horneados, el pan blanco y los postres comprados en tiendas, así como los bocadillos procesados de todo tipo. ¡Pero incluso tu yogur o cereal favorito podrían estar escondiendo mucha azúcar! Incluso algunas frutas y verduras enlatadas, salsas de tomate en frascos, pan rallado en caja y alimentos similares contienen una cantidad sorprendente de azúcar. Así que lee con atención las etiquetas de los alimentos. No olvides que comer azúcar refinada contribuye a la obesidad y aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares e, incluso, puede obstaculizar tus capacidades mentales [4].
Evita la comida rápida
Además de ser muy salada y grasosa, la comida rápida también tiende a estar llena de azúcar oculta. Ninguna de estas características es buena para tu cuerpo o propicia para un Índice de Masa Corporal saludable. Asimismo, en esta categoría entran: los bocadillos envasados y procesados, las salchichas, el tocino y las papas fritas. Si consumes estos alimentos, hazlo con moderación [5].
Ármate para los antojos
Cuando el hambre te aceche, es bueno estar preparada con opciones saludables. ¡No sucumbas ante la máquina expendedora! ¡No guardes esas bombas de azúcar empaquetadas con colores brillantes en tu despensa! En su lugar, ten fruta fresca a mano y muchos bocadillos fáciles de empacar como barras de granola bajas en azúcar, frutas secas, nueces mixtas, yogur bajo en azúcar, apio y zanahorias pequeñas.
Beber agua
No hay consenso sobre la cantidad de agua que se debe beber al día, aunque debes mantenerte hidratada para tener una buena salud en general y para apoyar la pérdida de peso [6]. No busques un refresco o jugo; estos pueden acumular 200 calorías adicionales (sin ningún beneficio) en tu día sin que te des cuenta, todo a partir del azúcar [7]. Y, como mencionamos, comer grandes cantidades de azúcar está relacionado con la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas [4]. Así que trata de limitarte al agua y a las infusiones de hierbas para hidratar tu cuerpo sano y fuerte.






