El desprendimiento de placenta es una complicación del embarazo poco común pero grave. Esto es lo que debes saber.
¿Qué es el desprendimiento prematuro de placenta?
Si la placenta se separa del útero antes de que el bebé esté listo para nacer, el bebé terminará perdiendo oxígeno y nutrientes, y la mamá comenzará a sangrar [1, 2].
El desprendimiento puede ser parcial y muy pequeño, tanto que se puede diagnosticar hasta después del parto, cuando el médico examina la placenta. Si el desprendimiento es total, amenaza la vida tanto de la madre como del bebé [2]. Y entre estos dos extremos, hay diferentes etapas que requieren mayor o menor intervención médica.
¿Por qué sucede?
Aún se desconocen las causas exactas del desprendimiento de placenta. El grupo de riesgo incluye a las madres que ya tuvieron un desprendimiento en un embarazo anterior. Los siguientes también son factores de riesgo [2, 3]:
- presión arterial alta y otras enfermedades vasculares;
- edad de mamá mayor de 30;
- polihidramnios;
- trauma en el abdomen;
- fumar.
¿Cuáles son las señales de que necesitas ver a un médico?
Debes buscar ayuda médica si:
- hay calambres y dolor en el abdomen o la espalda baja;
- hay contracciones frecuentes;
- el bebe se mueve menos.
¿Cuándo necesitas llamar a una ambulancia?
Si se produce sangrado vaginal.
¿Tienes que ir al hospital?
Si, ya que el desprendimiento de placenta se desarrolla rápidamente y provoca un parto prematuro [2]. En algunas situaciones, puede ser necesaria una cesárea de emergencia [4].
Incluso si no hay sangrado abundante, pero hay otra razón para sospechar un desprendimiento, es necesario controlar constantemente el estado de la madre y los latidos del corazón del bebé.
En casos en que la madre tenga un factor Rh negativo, surgen riesgos adicionales. Durante el desprendimiento, la sangre del bebé puede entrar en el torrente sanguíneo de la madre, provocando el conflicto Rh [3], lo que requiere una respuesta médica rápida.
¿Cómo se trata el desprendimiento de placenta?
No existe una única solución. Mucho depende de la duración del embarazo, el grado de desprendimiento y el estado de la madre y el bebé [2]. Si la fecha prevista de parto está cerca, los médicos recomendarán que la mujer dé a luz. Si la condición es amenazante, se realizará una cesárea [4].
Si ocurre durante las semanas 34-36 y el desprendimiento es menor, los médicos prolongarán el embarazo. Es posible que la mamá tenga que quedarse en cama durante algún tiempo y tomar medicamentos para mantener el embarazo. Cuando el sangrado se detenga, la mamá será dada de alta [3].






