Depresión postparto y lactancia
Una o dos semanas después de dar a luz, cuando te hayas instalado nuevamente en tu hogar, debes estar atenta a dos problemas comunes: la lactancia y la tristeza posparto.
La lactosis es el estancamiento de la leche en los conductos. Los senos se hinchan, se vuelven sensibles y dolorosos. Puede ser un círculo vicioso: es doloroso comenzar a amamantar, pero si no lo haces, la leche permanecerá estancada, lo que puede provocar inflamación o mastitis. Si experimentas lactostasis, es importante que continúes amamantando con regularidad. Es posible que debas extraerte un poco de leche antes de comenzar una sesión de alimentación. Por lo general, el problema desaparece en uno o dos días [1].
La tristeza posparto (también conocida como tristeza materna o depresión posparto transitoria) es una disminución brusca del estado de ánimo, el llanto y un aumento de la fatiga en la segunda semana después del parto [2]. En las próximas semanas, pasará, especialmente si tu pareja, familiares o amigos te dan la oportunidad de dormir lo suficiente, al menos ocasionalmente. Si los síntomas empeoran y no desaparecen al final del primer mes, es probable que estés experimentando depresión posparto. En este caso, necesitarás la ayuda de soporte, incluidos especialistas.
Si tuviste un parto vaginal
Una semana después del nacimiento, los loquios (flujo vaginal normal después del nacimiento) deben aparecer de color marrón rojizo, como al final de la menstruación. Puedes usar toallas sanitarias normales y comenzar con los ejercicios de Kegel, que pueden ayudar a prevenir el problema de la incontinencia urinaria después del parto.
Si has tenido una cesárea
La cicatriz aún puede doler. Si el dolor es intenso, habla con tu médico sobre los medicamentos que puedes tomar durante la lactancia. Puedes ducharte normalmente, pero no te laves ni frotes la cicatriz. Si notas que la cicatriz se ha enrojecido o se ha infectado, debes consultar a un médico lo antes posible [3].





