Un tirón por aquí, un dolorcito por allá. Antes de quedar embarazada, muchos de estos malestares se resolvían fácilmente con un masaje. Pero ¿y ahora? ¿Es posible que las mujeres embarazadas reciban masajes y, de ser así, cuándo es seguro?
Se sabe que una sesión de masaje de una hora reduce el nivel de la hormona del estrés cortisol en una media del 30%. Una disminución de cortisol conduce a un aumento del 28% en los niveles de serotonina. Y como resultado, obtenemos el efecto por el que tanto amamos el masaje: los sentimientos de ansiedad y tristeza pasan a un segundo plano y el dolor desaparece por completo o su intensidad disminuye [1].
¿Cuándo puedo recibir un masaje prenatal?
El mejor momento para darte un masaje es en el segundo trimestre, cuando los órganos y sistemas del bebé ya se están desarrollando y la placenta está formada. Sin embargo, antes de programar una sesión, debes consultar con tu médico sobre cualquier inquietud que puedas tener.
Lo mejor es elegir una clínica médica que tenga masajistas con experiencia en el trabajo con mujeres embarazadas. Tu masajista debe saber, por ejemplo, que debe evitar trabajar el abdomen, la zona lumbar y otros puntos activos.
¿Qué tipo de masajes son los mejores?
Las investigaciones han demostrado que existen técnicas que son particularmente efectivas para el embarazo:
Masaje sueco. Este utiliza movimientos suaves, sobados y ligeras palmaditas, la técnica tiene el objetivo aliviar la tensión muscular y mejorar la circulación linfática y de la sangre [2];
Masaje sensorial. Toques ligeros que estimulan la producción de endorfinas, relajan y mejoran el estado de ánimo [3];
Masajear con aceite de lavanda. Reduce el estrés y la tensión, fortalece el sistema inmunológico, aumenta el nivel de inmunoglobulina A [4].
¿Existen otros beneficios del masaje?
Una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami ha demostrado que el masaje puede ayudar en los siguientes casos [5]:
aliviar el dolor en las piernas y el cuello;
mejorar la calidad del sueño;
mejorar la circulación sanguínea;
reducir la hinchazón;
reducir el dolor en el nervio ciático;
reducir la tensión muscular en la columna cervical;
reducir la incidencia de dolores de cabeza;
aumentar el tono muscular.
Durante el embarazo, se produce la hormona relaxina, que ayuda a preparar el cuerpo para el parto. Uno de los efectos secundarios de la relaxina es el debilitamiento de los ligamentos de todo el cuerpo, lo que puede empeorar el dolor de espalda. El masaje es una forma de aliviar este dolor [6].
Además, el masaje tiene un efecto benéfico en la prevención y el tratamiento de la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño [7].







