Los tiempos en que el papel de un hombre en la familia se limitaba a ganar dinero han quedado atrás. Los papás modernos cambian pañales, empujan carriolas, juegan sus bebés y cantan canciones de cuna.
Sin embargo, permanece la creencia en la conciencia colectiva de que las mamás se enfrentan mejor a la crianza de los hijos simplemente porque son madres. Junto con esa creencia está la idea de que el padre siempre será menos bueno en el cuidado de los bebés, sin importar cuánto se esfuerce.
¿Pero no son las madres simplemente más cariñosas?
Este es un estereotipo. Las cualidades de los padres dependen más de la personalidad y la historia personal de una persona que de su género. Tanto las madres como los padres pueden ser impacientes y fríos o atentos y cariñosos. No hay nada que el cuidado infantil requiera que un hombre no pueda aprender.
Pero un bebé tiene un vínculo más fuerte con su madre: creció en su vientre
Esto es cierto. Un bebé, por naturaleza, necesita el cuidado de su madre. Se acercan a ella y esperan su protección. Este es un mecanismo de supervivencia desarrollado a través de la evolución. Si la madre calma al bebé cuando llora, se regocija con su sonrisa, le acaricia suavemente y le habla con cariño, entonces el bebé continúa desarrollando afecto por ella. Esta es la clave para un desarrollo físico y emocional saludable durante muchos años [1].
Sin embargo, las investigaciones muestran que un bebé puede vincularse con más personas, no solo con su madre. Si papá es cariñoso y receptivo, entonces el bebé se apega a él exactamente de la misma manera. Al mismo tiempo, el bebé puede establecer un vínculo igualmente fuerte con papá y mamá, o únicamente con papá, si la mamá no está presente por alguna razón [2].
Un padre atento puede mejorar la vida de un bebé. Se sabe que entre más carga un padre a un bebé en sus brazos en los primeros días de vida, mejor se satura la sangre del bebé con oxígeno [3]. El toque de papá al comienzo de la vida permitirá que el bebé establezca una conexión emocional más fuerte con él [4].
Cuando el niño o niña ya camina y habla, papá no es menos importante
Cuanto más juegue el papá con el bebé a medida que crece y se desarrolla, mayor autoestima tendrá el niño o niña. La base para construir relaciones saludables no puede comenzar demasiado pronto [5].
Si el padre y el niño tienen una relación cercana y de confianza durante el preescolar, el niño estará más equilibrado y tranquilo en la escuela y en otros entornos sociales [6].
¿Qué debe hacer exactamente un padre para estar más cerca de su hijo?
En la década de 1950, el pediatra y psicólogo británico Donald Winnicott definió lo que él consideraba a una madre suficientemente buena. En su opinión, ella debe notar las necesidades del bebé, responderle con calidez, atención y estar ahí cuando el bebé lo necesite. Esta fórmula se ha convertido en un clásico de la psicología y sigue siendo relevante en la actualidad [7].
Pero la teoría de Winnicott también es válida para papá. Después de todo, el bebé espera lo mismo de él. Para ser un buen padre, no necesitas ser un superhéroe, solo debes prestar atención. Trata de entender por qué llora tu bebé: ¿tiene hambre, está cansado o dolorido? Toma al bebé en tus brazos y tranquilízalo con voz suave. El bebé entenderá que papá está cerca y que es bueno estar con él.






