La emoción y la ansiedad antes del parto es normal. Una plétora de preguntas inciertas circula en el interior, y cuanto más cerca te encuentras de la fecha esperada, más preguntas tienes. A continuación, te ofrecemos algunos consejos para aliviar el estrés y mantener la calma antes del parto.
Lo primero que debes saber es que todas las mujeres, en un grado u otro, experimentan algún tipo de ansiedad por un parto próximo. La ansiedad puede manifestarse de diferentes formas, desde pensamientos obsesivos y pesadillas, hasta ataques de mareos y respiración agitada. No obstante, la ansiedad en sí misma no es peligrosa, sólo se trata de una reacción mental a la situación en la que te encuentras. De hecho, es bastante razonable reaccionar de esta forma ante un parto que se aproxima, porque existen muchas incógnitas y resulta que será un evento que cambiará tu vida. Sin embargo, cuando la ansiedad persiste demasiado, tenemos algunas maneras muy efectivas de reducirla.
Evita las historias de miedo
No mires programas de televisión que hablen de incidentes impactantes, bloquea o deja de seguir en las redes sociales a las personas que publican escenarios de riesgos sobre el parto. Los casos de los que hablan son terribles, pero aislados y poco frecuentes. La mayoría de las historias de nacimiento no son tan estresantes, sino eventos normales y saludables para la mamá y el bebé [1].
Comprender cuál es la causa de la ansiedad
Quizás, cuando eras niña, escuchaste la historia de alguien sobre un parto difícil o viste una película que te marcó. Quizás te encuentres angustiada por algún sentimiento que no sepas definir o por miedo a los hospitales y salas de maternidad. También, si el embarazo anterior fue difícil, es posible que sientas que todo volverá a suceder.
Cualquiera que sea la fuente de tu ansiedad, es importante identificarla
Es mucho más fácil llegar a tener un parámetro saludable de tu ansiedad de esta manera. Si el miedo que estás experimentando no se encuentra ligado a un evento o idea específica, intenta escribir tus pensamientos cada vez que la ansiedad te ataque. Tales ideas pueden contener las pistas que necesitas para comprender tus pensamientos ansiosos e, incluso, si no encuentras lógica en los mismos, llevar un diario te será útil. Al escribir sobre tus sentimientos, les das una forma concreta y ello, por sí mismo, puede aliviar la tensión [2].
Ahora bien, si sientes que tu ansiedad es algo con lo que no puedes lidiar por tu cuenta, sería una gran idea que te reunieras con un psicólogo que pueda ayudarte a conseguirlo [3, 4].
Comparte tus miedos
Cuando están asustadas, muchas personas tratan de actuar como si nada les molestara; pero ésta no es una estrategia útil: evitarlo no te librará de tu miedo. Por el contrario, los temores se arraigarán todavía más profundo. En cambio, admitir ante ti misma que estás ansiosa y que no necesitas huir de tus miedos, te ayudará. [2] Así que comparte tus sentimientos con tu pareja, con tus amistades más cercanas y con tu médico. Hablar es un primer paso hacia la reducción del estrés [1].
Aprende más sobre el trabajo de parto
A menudo, cuando la ansiedad empieza, se debe a temores razonables; no obstante, en ocasiones nuestra imaginación los convierte en historias de terror que tienen poca relación con la realidad. De esta manera, para alejar los miedos, tiene sentido familiarizarte más con las cosas que te preocupan. Así que lee sobre cómo se llevará a cabo el trabajo de parto, pregúntale a tu médico acerca de las complicaciones y con qué frecuencia ocurren. ¿Cómo responde el personal del hospital a estos casos? Cuanta más información específica tengas, menos situaciones catastróficas te preocuparán.





