El embarazo representa un camino largo y difícil para muchas mamás, y después de la llegada del bebé, ella se encuentra agotada. Si bien es posible que el nuevo bebé reciba la mayor parte de la atención, ella también necesita la misma atención.
Es importante que tu sistema de apoyo sea consciente y te encuentres preparado con formas específicas de ayuda. Pues al estar a su lado y brindarle apoyo práctico y emocional, le ayudarás tanto a recuperarse como a comenzar su viaje de maternidad fuerte y saludable.
Traer comidas
Cuando eres un padre primerizo que atiende las necesidades de un recién nacido, incluso picar verduras para una ensalada es una tarea imposible. También te encuentras muy ocupado y cansado. Sin embargo, una nueva mamá, en especial una mamá que amamanta, necesita comer bien y no perderse ninguna comida. Entonces, ¿qué deberías hacer? Prepara ensaladas con aderezo embotellado, así como comidas balanceadas y bien cocidas en envases individuales; también sopas abundantes, proteína con verduras y guisos saludables. Elige comidas que se puedan refrigerar o congelar; y no le preguntes qué quiere o qué más necesita de la tienda; sólo compra alimentos y llévalos a casa.
Limpiar la casa
Cuidar a un recién nacido agota todas las fuerzas, por lo que, con el tiempo, el hogar se vuelve bastante desordenado. Una nueva mamá no puede priorizar el desorden porque ya tiene demasiado por hacer, pero una casa limpia hace que todos se sientan mejor. Así que no dudes en ofrecerte para barrer y trapear, limpiar la cocina y el baño o lavar la ropa. Si no puedes hacerlo por ti mismo, o prefieres no hacerlo, contrata un servicio de limpieza profesional para la casa y avisa a mamá.
Lleva al bebé a dar un paseo
Resulta bastante difícil ser madre las 24 horas del día, los siete días de la semana; así que dale un descanso a mamá y lleva al bebé a dar un paseo por el vecindario. Llévalo en carriola al parque y bríndale a mamá una hora para ella sola para que tome una siesta, se duche o haga lo que necesite para recargar energías.
No la invites todavía a eventos sociales
Durante varias semanas después del parto, una nueva mamá no tiene fuerzas para ir a ningún lugar y convivir: cualquier tiempo libre es muy valioso y se utiliza para recuperar algo del sueño perdido. Así que no la pongas en la incómoda posición de tener que rechazar una invitación o sentirse mal por perderse una reunión divertida. Guarda las invitaciones hasta que la vida sea menos agitada (y tal vez encuentren una niñera).
Sé consistente e involúcrate todo lo que puedas
Si bien cualquier ayuda es bienvenida, el mejor apoyo debe ser consistente. Si puedes ofrecer ayuda diaria, semanal o quincenal, hará una gran diferencia. Ninguna ayuda es demasiado pequeña: pasear al perro, lavar los platos, sacar la basura, recoger la casa... toda tarea, por pequeña que sea o que consuma una preciosa media hora que no pueda permitirse, encárgate de ella tú. Y mientras lo haces, recuerda que puede tratarse de un trabajo pesado, porque ella simplemente no tiene el tiempo o la energía para extenderle un montón de gratitud; no obstante, lo que haces significa mucho, y nunca olvidará cómo estuviste allí para ella cuando en realidad lo necesitaba.




