Alimentos peligrosos a evitar
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) propone a las mujeres embarazadas una dieta balanceada con alimentos de estos cinco grupos [1]:
cereales;
frutas;
vegetales;
productos proteicos;
productos lácteos.
Sin embargo, una dieta saludable basada en estos grupos de alimentos debe incluir algunas consideraciones adicionales.
Las mujeres embarazadas son más vulnerables a las infecciones bacterianas [2, 3], y muchas de estas bacterias se transmiten a través de los alimentos. Por ejemplo, se cree que la toxoplasmosis se transmite principalmente de los gatos domésticos a los humanos; pero en realidad, la mayoría de estas infecciones provienen del consumo de carne mal procesada [3]. Asimismo, la listeriosis (que afecta el sistema nervioso) se transmite con mayor frecuencia a través de productos lácteos no pasteurizados y vegetales sin lavar o parcialmente lavados [4]. Por su parte, la bacteria Salmonella vive en huevos crudos y sus productos, así como en aves de corral [2] y mariscos [5].
Las infecciones virales y parasitarias, por lo general, provienen del consumo de pescado y mariscos [5]. La ACOG también advierte [1] que algunos tipos de peces del Atlántico acumulan grandes cantidades de mercurio, un oligoelemento tóxico.
Muchas veces, estas infecciones y enfermedades pasan desapercibidas en los adultos, pero pueden tener un impacto negativo en la salud del bebé en desarrollo. Es por eso que, durante el embarazo, resulta ser una buena idea eliminar ciertos alimentos de su dieta, como son [1, 2]:
filetes raros, carne cruda y carne poco cocida de cualquier tipo;
sushi y pescado salado o ahumado;
atún, lenguado, caballa y otros peces que acumulan grandes cantidades de mercurio;
mariscos crudos y escaldados como ostras y mejillones;
huevos pasados por mayonesa casera (la mayonesa comprada en la tienda está bien, ya que está pasteurizada);
leche no pasteurizada y requesón casero;
quesos blandos con moho como el Brie, el Camembert, el Roquefort y otros tipos similares.
Además, los hígados de animales (como el hígado de pollo o res) no se deben comer más de una vez a la semana, ya que contienen una alta concentración de vitamina A y una sobredosis puede ser peligrosa para el bebé [1, 2].
Siempre lave bien las frutas y verduras.
No existen preocupaciones adicionales en torno a una dieta saludable durante el embarazo, con excepción de tener en cuenta que los granos deben cocinarse por completo, para así garantizar su seguridad a la hora de ingerirlos.






