Es natural que las futuras mamás comiencen a sentir culpa por algunas acciones o, por lo contrario, la falta de ellas justamente después de que vieron dos rayas en la prueba de embarazo. ¡Olvídate de eso! Estas son algunas cosas por las que no deberías sentir vergüenza.
La falta de ejercicio
Aunque el médico te haya dado luz verde para realizar ejercicio, no es obligatorio ir al gimnasio. El deporte debe ser un placer. Si no quieres practicar actividades de fitness, igual te puedes beneficiar de paseos largos, caminando a paso tranquilo por una hora, así como de nadar o bailar suavemente.
Los placeres pecaminosos
Sí, llevar una dieta sana es necesario. Sin embargo, reprocharte por unas papitas o un chocolate que te hayas comido no vale la pena. Dejar de por completo los dulces o la comida “chatarra” no necesariamente es la solución, ya que el fruto prohibido puede parecer el más dulce. Establece una porción permitida de tu "comida culposa" por día y goza.
Dormir en lugar de andar de fiesta
Puede que no quieras parecer una aguafiestas faltando a una reunión más, pero tienes pleno derecho al descanso. El embarazo es un motivo convincente para estar en la cama a las 10 de la noche. Especialmente si te pones a pensar en cuántas noches sin dormir te esperan en el futuro. Aprovecha y duerme bien.
La barriga no ideal
En Instagram todas las futuras mamás tienen las barrigas ideales y el embarazo perfecto. Claro, en la vida real no todo es así. Por eso no hay que preocuparse si la forma de tu barriga o figura están lejos de los estándares de belleza impuestos por las redes sociales. Cada pancita es única, así como cada embarazo.
Odiar el embarazo
A muchas mujeres no les gusta estar embarazadas: la toxicosis, el dolor de espalda, el cambio de la figura, y simplemente la carga adicional les incomoda demasiado. No importa cuál sea la causa por la que “odias” el embarazo, concéntrate en tu deseo por tomar al bebé en brazos lo más pronto posible; tu amor hacia tu hijo no se verá afectado por tu disgusto por el embarazo en sí.
No tomar cursos de maternidad
Los cursos de preparación para el parto existen para ayudar a los futuros padres, no para complicarles la vida. Si ustedes creen que la información que les comparte su médico y la que encuentran ustedes mismos es suficiente, están en su derecho de no tomar una clase. Lo cierto es que no vale la pena avergonzarse o sentirse mal por este motivo.






