En las primeras 24 horas después del parto, tu equipo médico te controlará de cerca: llevarán un registro de tu sangrado vaginal y la rapidez con la que se contrae tu útero. Es probable que te tomen la presión arterial y la temperatura varias veces antes de que te den el alta médica [1]. Sin embargo, durante este período posterior al parto, es posible que se olviden de informarte sobre algunos fenómenos normales que pueden ocurrirle a tu cuerpo poco después de dar a luz. De esta manera, te presentamos algunas de esas circunstancias que tu cuerpo puede hacer y de las que tal vez no tengas conocimiento.
Retención urinaria
Incluso después de un trabajo de parto sin complicaciones, la retención urinaria ocurre en el 12% de las mujeres [2]. En los casos en que hubo incisiones o laceraciones, donde el bebé era mucho más grande que el promedio, o donde se administraron analgésicos; los problemas urinarios ocurren en el 20% de las mujeres [3, 4]. Algunos factores pueden ser responsables: en primer lugar, la anestesia puede atenuar la sensación de necesidad de orinar; en segundo lugar, el esfuerzo del trabajo de parto puede desplazar la vejiga de modo que no se vacíe por completo al orinar [4]; y, en tercer lugar, los esguinces y las lesiones causadas por el trabajo de parto y el parto pueden provocar dolor al sentarte, o el perineo puede picar al orinar.
Es así que se recomienda que las mujeres orinen seis horas después del parto, para que los problemas urinarios no empeoren. Ahora bien, puede ser más sencillo hacerlo en la ducha; ya que al estar de pie puede ser más fácil para tu cuerpo y puedes enjuagarte inmediatamente la vulva con agua tibia para evitar la irritación.
Por último, la mayoría de las mujeres se reponen en cuatro o cinco días [4].
Incontinencia urinaria
Durante el parto vaginal, los músculos del suelo pélvico se estiran y debilitan. Algunas mujeres pierden un poco de orina cuando se ríen mucho, tosen o levantan a su bebé. Los ejercicios de Kegel (antes, durante y después del embarazo) son bastante útiles para prevenir y mitigar tal efecto. Mientras tanto, puedes comprar compresas urológicas en lugar de compresas menstruales, ya que son más absorbentes.
Estreñimiento
Piénsalo: ¡tu cuerpo se esforzó lo suficiente como para dar a luz a un bebé de 3.5 kilos (8 libras)! ¿Tiene sentido que tu cuerpo haya dejado de pujar? En 2014, la Sociedad Cochrane (una organización internacional centrada en el estudio de la eficacia y seguridad de los tratamientos médicos) trató de encontrar métodos para aliviar, de manera eficaz, el estreñimiento posparto. ¡No lo lograron [5]! Es claro que se trata de todo un desafío y, de forma desafortunada, uno que muchas mamás enfrentan y que sus médicos suelen ser algo tímidos para comentarlo.
Ahora bien, trata el estreñimiento postparto de la misma manera que lo harías con el estreñimiento regular: bebe mucha agua y come mucha fibra. Por lo general, el estreñimiento desaparece en una o dos semanas [4].
Sangrado
Después de dar a luz, es normal que sangres más de lo que lo harías durante tu período; incluso resulta más pesado cuando estás lactando, porque cuando el bebé amamanta, tu útero se contrae. Si bien este sangrado es habitual, es importante controlar la pérdida excesiva de sangre. Así que presta atención a la cantidad de toallas sanitarias que estás usando; si son más de siete compresas de alta absorbencia por día, llama a tu médico.






