Crecer con animales no necesariamente significa que tu hijo no sufrirá de alergias. La verdad es que los científicos han realizado docenas de estudios y no han alcanzado a un consenso.
Se cree que las mascotas pueden tener un efecto positivo sobre la inmunidad. Esta idea se deriva de la "hipótesis de higiene" [1] de 1989, la cual proponía que el aumento de las alergias está asociado con el ambiente estéril en el que los niños crecen. Crecer con mascotas expone a los niños a la diversidad microbiológica en el hogar.
Algunos resultados que apoyan esta opinión afirman que:
La presencia de un perro en el hogar puede reducir el riesgo de asma, rinitis alérgica y sensibilización atópica. Los gatos representan un riesgo de eccema atópico [2].
Mientras con mayor número de animales crezca un niño durante el primer año de vida, tendrá menor riesgo de desarrollar alergias entre los 7 y 9 años [3].
Sin embargo, otros estudios sugieren lo contrario.
Una revisión sistemática demostró que las mascotas pueden estar asociadas con el asma en los niños [4]. Si bien otro metanálisis no confirmó las preocupaciones sobre el asma, confirmó la posibilidad de desarrollar alergias al pelo de gatos y perros [5].
Por lo tanto, los datos son contradictorios. Conseguir mascotas para la prevención de alergias no tiene sentido. Si tienes mascotas, deben ser una fuente de alegría, no de preocupación.







