Aunque el embarazo provocará cambios en tus senos, las causas de los más notables podrían no estar relacionadas directamente con la lactancia.
En dos estudios, los investigadores preguntaron a las madres qué pensaban de sus senos. Del 55% al 75% de las mujeres dijeron que sus glándulas mamarias se veían peor después del embarazo, describiéndolas como caídas y con menor elasticidad [1, 2].
La apariencia general de los senos está influenciada principalmente por:
- herencia;
- sobrepeso;
- tener un busto de gran tamaño;
- edad avanzada;
- fumar;
- cantidad de embarazos (mientras más bebés tenga una mamá, mayores serán los cambios).
Cabe destacar que la lactancia materna no está en la lista. Es posible que la idea de que la lactancia arruina los pechos de una madre, sea un mito [3]. La estructura de las glándulas mamarias cambia durante el embarazo al prepararse para la lactancia, pero por sí misma, ésta no es tan relevante cuando se trata de cambios en la estructura del tejido mamario. Una vez finalizada la lactancia, el tejido vuelve a su estado anterior [4].
En general, las glándulas mamarias vuelven a tener la misma forma y tamaño que tenían antes del embarazo. Sin embargo, puede haber sorpresas. Por ejemplo, un seno se puede caer un poco más o ser ligeramente más grande que el otro [5]. Cuando se trata de estrías, estas se desvanecen un poco, pero no desaparecerán por completo. Ya que todos estos cambios son naturales, deberías concentrarte en las increíbles capacidades de tu cuerpo; esto te ayudará a cuidarlo y amarlo aún más que antes.







