¡Felicidades! ¡Tu hija tiene un mes!
Este es un hito importante. Ya no es una recién nacida, es una bebé. Ahora puede enfocar sus ojos por un corto tiempo. Querrás programar tu cita de un mes con su pediatra si aún no lo has hecho [1].
Si tienes problemas para amamantar un mes después de su vida, es posible que un frenillo corto y engrosado haya creado problemas. Los signos de esto incluyen pezones agrietados, se cansa rápidamente de succionar o traga mucho aire mientras amamanta. A veces, una pequeña operación ayuda a establecer la alimentación en unos pocos días [2]. Habla con tu médico si sospecha que este es el caso.
En la primera cita con el médico, tu pediatra controlará el tono muscular del bebé, su salud y crecimiento en general, y le administrará la segunda vacuna contra la hepatitis B (generalmente administrada entre el mes 1 y el 2) [1].






