La interrupción del sueño en las semanas (y meses) posteriores al parto es inevitable. Pero está en tu poder controlar cómo piensas y lidias con estos despertares nocturnos.
Para los bebés, el estado físico y psicológico de mamá es importante. Por supuesto, mantener la calma y la relajación cuando un bebé llora en tus brazos puede ser extremadamente difícil. La falta de sueño puede provocar fatiga, irritación y mal humor.
¿Por qué el bebé necesita ser alimentado por la noche?
En las primeras semanas después del nacimiento, las comidas durante todo el día son vitales para los bebés. El estómago de los recién nacidos tiene el tamaño de un puño, por lo que deben comer con frecuencia y con regularidad para mantenerse nutridos [1]. La biología de las madres también está diseñada para la alimentación nocturna. Por la noche, el nivel de prolactina es más alto, por lo que produce más leche [2]. Y para los bebés, la noche es el momento en que las hormonas del crecimiento se producen de forma más activa [3]. Tanto las mamás como los bebés están diseñados para la alimentación nocturna.
Estoy nerviosa por despertarme todo el tiempo para alimentarle. ¿Esto es normal?
Sí, esta reacción es bastante natural. La interrupción del sueño es estresante para el cuerpo y las madres tienden a preocuparse por el bebé.
¿Cómo puedo lidiar con esta ansiedad?
Piensa en un ritual de alimentación nocturna que sepas paso a paso. Esto introduce un elemento de certeza y ayuda a calmar tanto a la mamá como al bebé. Rodéate de cosas agradables. Prepara de antemano una silla cómoda, un reposapiés suave, una mesa con un vaso de agua y un libro a tu alcance. Enciende una luz nocturna [4].
Si lo alimentas con fórmula, asegúrate de que todo esté listo por la noche antes de acostarte. Al amamantar, asume la posición que te resulte más cómoda. A menudo, la tensión física y nerviosa se produce debido al hecho de que las madres se tensan la espalda al amamantar. Deja que el bebé se adapte al pecho. Los bebés son flexibles, lo hacen bien. Utiliza una almohada de lactancia.
Trata de alimentar bien a tu bebé por la noche para que su alimentación nocturna sea fluida. Si el bebé se duerme antes de que termine la sesión, dale la vuelta y masajea los dedos de los pies para despertarlo. Comer más significa que podrás dormir más y te dará un poco más de tiempo para descansar [5].
¿Cuándo puedo dejar de alimentarle por la noche?
No antes de los cuatro a seis meses. A esta edad, su estómago habrá crecido y habrá aprendido a conectar múltiples ciclos de sueño. Cuando esto sucede, el bebé puede dormir por períodos más largos sin despertarse ni comer.
En algún momento, las comidas nocturnas comienzan a hacer daño a los bebés. Quedarse dormido con un biberón en la boca aumenta su riesgo de caries, por ejemplo. Además, se pueden afectar los ciclos hormonales y del sueño. Cuando pienses en poner fin a la alimentación nocturna, habla con tu pediatra [3].
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