En los próximos años, la periquera se convertirá en un artículo esencial en tu casa. Asegúrate de considerar lo siguiente antes de comprar.
¿Por qué necesito una periquera?
Debes contar con una silla alta cuando tu bebé se pueda sentar por sí mismo o con un ligero apoyo [1]. Por lo general, los niños dominan esta habilidad alrededor de los seis meses, justo a tiempo para empezar con alimentos complementarios.
¿Qué clase de periquera debo elegir?
Lo primero que debes tener en cuenta, es la seguridad:
- Patas estables;
- Correas de seguridad (incluso en la zona de la ingle);
- Preferentemente con bandeja desmontable.
Algunas sillas vienen sin bandeja, porque se pueden acoplar a una mesa normal. Este tipo de silla es aceptable pero no es ideal porque existe el riesgo de que el niño se empuje con la mesa y se caiga de espaldas [2].
¿Qué más debo tener en cuenta?
Compra una silla que sea fácil de limpiar (de lo contrario, pasarás mucho tiempo sacando comida de cada grieta). Si es el momento de introducir alimentos complementarios y tu bebé todavía no se sienta o le llevará más tiempo, considere una silla con un mecanismo de inclinación [3]. Esta función te permitirá reclinar la espalda ligeramente a modo de apoyo. Ten en cuenta que, bajo ninguna circunstancia, debes alimentar a tu bebé en una posición semirreclinada o recostada, ya que puede ser peligroso. Las sillas con altura ajustable son muy convenientes, ya que los bebés crecen increíblemente rápido [4].







