Cuidar el área genital de tu bebé puede ser abrumador, especialmente si eres un padre primerizo. La regla general es lavar a menudo el trasero de tu bebé, especialmente en cada cambio de pañal. El uso de jabón suave es recomendable cuando el bebé defeca, pero en otros casos el agua tibia o las toallitas húmedas bastarán [1]. Otros detalles dependerán de si tienes un niño o una niña.
Niña
Siempre lava de adelante hacia atrás. Limpia los pliegues suavemente y seca toda el área con un paño suave. La piel húmeda o mojada se puede irritar o, incluso, infectarse bajo el pañal lo que podría provocar vulvovaginitis, una inflamación de los labios vaginales en donde la piel se enrojece y da comezón con posible secreción del tracto genital.
Lavar en exceso la vulva con jabón no es necesario ya que muchos jabones pueden alterar el equilibrio de la microflora y provocar una vulvovaginitis. Si vas a usar jabón, asegúrate de que esté diseñado especialmente para la piel sensible del bebé y evita introducirlo en las membranas mucosas [2].
Niño
Se recomienda lavar el pene y escroto del bebé suavemente. Si no está circuncidado, la punta del pene todavía tendrá el prepucio. Evita poner jabón debajo del prepucio y no intentes levantarlo. La piel terminará por separarse naturalmente y, solo entonces, deberás exponer y lavar el glande. El pediatra o cirujano te dirá cuándo es momento de empezar con esta limpieza y te dará las instrucciones necesarias.
Si el bebé ha sido circuncidado y la piel ha sanado, no se necesita ningún cuidado adicional. Si hay una tira de prepucio alrededor de la punta del pene, debes lavar cuidadosamente el área debajo de ella para evitar una inflamación [3]. Sigue las instrucciones del pediatra.







