El bebé está gritando y no se puede calmar. Sientes que todo es un caos y que no eres capaz de nada. ¿Te suena familiar? No desesperes. Eres una buena mamá y aquí tienes la razón.
Esta bien fallar
No es necesario ser un experto en el cuidado del bebé. Cuidar al bebé requiere práctica. Cuanto más entrenes, mejor te volverás.
El olvido es algo bueno
Durante el embarazo y el primer año de vida de un niño, se está reconstruyendo el cerebro de la madre. Las áreas que son responsables de reconocer las emociones y la capacidad de comprender los sentimientos de los demás comienzan a trabajar horas extras [1]. Esto te ayuda a conectarte con tu bebé, pero tiene un efecto secundario: disminución de la concentración y olvido [2].
Esta bien enojarse
Si te sientes molesta por los gritos y la inquietud del bebé, esto no significa que no le ames. Estas emociones son naturales. No eres culpable de nada.
Tres consejos para una buena mamá
Date el derecho a cometer errores
Si hoy no ha ido bien, siempre hay un mañana para volver a intentarlo.
No escuches los consejos intrusivos
Es posible que las experiencias de otras personas no funcionen para ti. Especialmente si el dador de consejos es autoritario y agresivo. Por lo general, esto significa que están más preocupados por ellos mismos, no por ti y tu bienestar [3].
Encuentra personas de las que aprender
Es importante contar con recursos a los que puedas recurrir. Alguien que tenga tacto, no te presiones y te apoye. Si no hay esas personas en tu círculo familiar o de amigos, está bien. Puedes encontrar apoyo en los grupos de mamás en Internet [3]. Por ejemplo, en la comunidad amma, donde las madres hablan sobre su embarazo y maternidad, comparten sus experiencias.
Foto: shutterstock







