El yoga ayuda a aliviar el dolor de espalda, reduce el riesgo de depresión y ayuda a acortar la segunda etapa del trabajo de parto [1]. Suena como un gran plan. Sin embargo, ¿será bueno para todas las mujeres embarazadas?
Recientemente, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) introdujo el yoga en sus directrices para mujeres embarazadas [2]. De hecho, las prácticas de respiración ayudan a relajarse y prepararse para el parto, y varios ejercicios alivian el dolor, reducen la tensión y controlan el aumento de peso [1, 3] . Sin embargo, al igual que para aprender cualquier deporte nuevo, es importante tener un buen maestro, especialmente durante el embarazo. Y, antes de comenzar a practicar, debes hablar con tu médico para evaluar tu bienestar y el estado del bebé.
¿Qué significa esto en la práctica?
El embarazo es estresante para el cuerpo: estás creciendo como una persona completamente nueva. Su estrés físico y emocional aumenta con las hormonas y otros cambios que ocurren. Es importante no agravar estas tensiones. Por lo tanto, si antes de quedar embarazada llevabas un estilo de vida activo y comías de manera saludable, entonces puedes continuar con tu rutina de ejercicios normal en su mayor parte y continuar con tus prácticas de yoga.
Si, por otro lado, llevas un estilo de vida bastante sedentario, eras propensa a la inflamación o las venas varicosas, o tienes una enfermedad crónica, el embarazo no es un buen momento para comenzar una nueva rutina de ejercicios intensos.
¿Significa esto que debes pasar los nueve meses en el sofá?
De ninguna manera. La falta de actividad física se considera un factor de riesgo durante el embarazo, porque puedes, por ejemplo, desarrollar coágulos de sangre [4]. Si no has tenido una rutina de ejercicios o una práctica de yoga regular, es bueno comenzar lentamente. Puedes intentar incorporar algunas de estas ideas en tu rutina diaria:
caminar aproximadamente 2 millas al día;
practicar la respiración tranquila y profunda, que activa el diafragma y promueve la circulación normal de todos los fluidos corporales;
practicar gimnasia articular: un conjunto de movimientos que estimulan la producción de lubricación articular y ayudan a que los tendones y los músculos sean más elásticos.






