Sabes que te harán una ecografía en el segundo trimestre, pero ¿por qué podría tu médico pedirte que regreses para tomar otra? No es común, pero tampoco hay algo de qué preocuparse por el momento.
¿Qué busca mi médico?
Tu médico es un profesional calificado y con experiencia, pero ello no significa que esté completamente seguro de todo en todo momento; en ocasiones, se necesita una investigación adicional para conseguirlo. Si tu médico sospecha polihidramnios (exceso de líquido amniótico), por ejemplo, te pedirá que regreses para otra ecografía una o dos semanas después de la primera. Asimismo, si considera probable algunos problemas relacionados con tu cuello uterino, en especial si los experimentaste en un embarazo anterior, es probable que debas acudir a un ultrasonido cada quince días hasta la semana 24 más o menos.
Si la ecografía revela un retraso en el crecimiento del bebé, es posible que te receten una ecografía Doppler.
¿Qué es una ecografía Doppler?
Una ecografía Doppler utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para obtener información sobre tu flujo sanguíneo, así como el del bebé. Se puede utilizar para evaluar si el bebé está recibiendo suficiente oxígeno y nutrientes a través del cordón umbilical.
Mi médico dijo que todo está bien, entonces ¿por qué necesitaría ultrasonidos adicionales?
Después de tu vigésima semana de embarazo, cada cita con el médico incluirá mediciones de tu útero y abdomen; pero también escuchar los latidos del corazón del bebé y controlar tu presión arterial. Si en algún momento tu médico no está seguro acerca de tales mediciones y controles, es probable que te recetará una ecografía. Ejemplos de esto serían si tu vientre es demasiado grande o muy pequeño (para descartar polihidramnios o muy poco líquido amniótico), o si los latidos del corazón del bebé son demasiado rápidos, demasiado lentos o irregulares. De igual forma, si tu presión arterial es alta se puede usar una ecografía.
Un doppler para descartar complicaciones asociadas con la preclamsia. A veces, la mamá embarazada puede notar que el bebé se mueve mucho menos o nada. En este caso puede ser necesario una nueva ecografía.
¿Las ecografías frecuentes son malas para el bebé?
No [1]. Los estudios no han demostrado ningún efecto adverso para el bebé; sin embargo, los médicos no descartan que pueda haber efectos que aún no conocemos, por lo que tienen cuidado de programarlas sólo cuando sean necesaria. Si todos los signos del embarazo son normales, no hay necesidad de una ecografía "por si acaso" [2].






