¡Tu bebé está creciendo!
En una ecografía tridimensional, el embrión parece ya un renacuajo y mide 2 mm de longitud. ¡Ahora sí una prueba de embarazo mostrará el resultado positivo tan esperado [1]!
Los órganos vitales de tu bebé empiezan a formarse y el embrión comienza a recibir nutrientes del suministro de sangre de la madre. De esta manera, la sangre transporta alimentos, oxígeno y también se lleva los desechos: este es el inicio de la circulación uteroplacentaria.
La placenta está comenzando su increíble trabajo de proveer todo lo que el bebé requiere para su desarrollo. Así, mientras el bebé crece, la placenta le permitirá:
respirar;
recibir nutrientes;
hacer circular el flujo sanguíneo;
producir hormonas;
y suprimir al sistema inmune de la madre, el cual puede llegar a considerar al bebé como un organismo extraño que necesita ser atacado.
En la cuarta semana aparece una tira en la superficie del embrión que lo divide en dos: éste es el eje de simetría del cuerpo en desarrollo del bebé. Los extremos de la cabeza y la cola del embrión se diferencian, las superficies abdominal y dorsal se determinan, y la médula espinal comienza a formarse. El embrión se pliega en dirección longitudinal (a lo largo de sí mismo –de cabeza a pies–), tomando una forma curva. En esta etapa, el embrión también se conecta al saco vitelino. Y en el sitio de conexión crecerá el cordón umbilical.
De igual manera, en esta semana, comienza a formarse el sistema nervioso y se establecen las bases para el crecimiento de la piel, los músculos, los huesos, el tejido conectivo, los vasos sanguíneos y el corazón. Asimismo, se da el inicio de la formación de los órganos internos. Casi simultáneamente, se crean el corazón y las glándulas genitales del feto, y, un poco más tarde, se forman los rudimentos del hígado, los pulmones, la tráquea, los intestinos, el páncreas y el riñón primario.
En un feto masculino, se forman las glándulas sexuales: los testículos. Más tarde, comenzarán la síntesis de testosterona, la principal hormona sexual masculina, que asegurará un desarrollo mayor hacia tal género en el feto. En ausencia de testosterona, el embrión continuará desarrollándose como un cuerpo femenino.
Lo que se puede ver en el ultrasonido/ecografía
En la imagen de abajo, el útero redondeado es claramente visible. En su interior se puede ver el saco amniótico rodeado por el endometrio. El saco amniótico es el óvalo oscuro con contornos claros, ubicado en la parte inferior del útero, la que se considera una de las posiciones óptimas para el saco.
En la etapa actual del embarazo, el saco amniótico todavía es muy pequeño, entre 5 y 7 mm.
La siguiente foto muestra una vista longitudinal de un útero en forma de pera. Dentro de él, puedes ver un pequeño óvalo negro: este es el saco amniótico. Está rodeado por el endometrio, que se muestra como el contorno más claro. Las líneas de las paredes internas del útero forman la misma figura de pera para crear un lecho acogedor para el bebé.
el útero
saco amniótico
En esta imagen, ¡el embrión es visible! El pequeño punto blanco que se encuentra en el saco amniótico. El tamaño del embrión alcanza los 1.5-3 mm. La comida y la sangre del bebé son suministradas por el endometrio.
el embrión
saco amniótico
En la última imagen, sólo el cuerpo lúteo (también llamado cuerpo amarillo) del embarazo es claramente visible, se muestra como una figura redondeada con una apariencia abigarrada. El cuerpo lúteo produce progesterona para apoyar el crecimiento y el desarrollo del feto. Persiste hasta la semana 12, cuando se forma la placenta.
cuerpo amarillo o cuerpo lúteo
Brewer S. The Pregnant Body Book. Dorling Kindersley Publishing Staff, 2012, p. 87, 98, 102.



