La alegría que sientes cuando escuchas llorar a tu bebé por primera vez puede ser reemplazada rápidamente por algunas preguntas. ¿Por qué se ve azul el bebé? ¿Qué es esa cosa blanca en su piel? ¿Por qué está tan hinchada? Hablemos de cómo son realmente los recién nacidos.
Expectativa: bebé de mejillas sonrosadas
Realidad: piel rojiza y manchada
Inmediatamente después de nacer, los bebés tienden a tener la piel roja, a veces incluso azulada. Sus pulmones apenas están comenzando a funcionar, por lo que su sangre no está lo suficientemente oxigenada [1]. Pero en pocos minutos tu bebé se pondrá rosado y puede ser que notes algunas manchas rojas en el puente de la nariz, los párpados y/o la nuca. Son comúnmente llamadas "marcas de la cigüeña" o marcas salmón, y el 80% de los bebés los tienen; suelen desaparecer en los primeros meses de vida [2].
Expectativa: piel limpia
Realidad: la piel está cubierta de una sustancia blanca
El cuerpo de todo recién nacido está cubierto de una grasa primordial llamada vérnix caseosa, que es blanca y cerosa; los bebés prematuros tienen mucha, mientras que los bebés postérmino casi no tienen. No se recomienda lavar el vérnix inmediatamente después del nacimiento, ya que puede proteger la piel de la resequedad y las bacterias. Puedes darle a tu bebé su primer baño un día después del nacimiento [3].
Expectativa: ojos grandes y brillantes
Realidad: iris oscuros
Los ojos de un recién nacido no pueden enfocar, por lo que a veces verás a tu bebé entrecerrar los ojos; y es que durante las primeras semanas, los bebés no pueden fijar bien la mirada. En cuanto al color de ojos, muchos bebés nacen con iris azul oscuro, pero su verdadero color se desarrolla alrededor de los seis meses.
Expectativa: una cabecita redonda
Realidad: una cabeza alargada y desigual
¡Algunos bebés nacen con cabezas en forma de cono! Esto sucede cuando la cabeza del bebé desciende al área pélvica antes del nacimiento y la estructura ósea blanda del cráneo adquiere una forma alargada temporalmente. Los bebés que nacen por vía vaginal pueden presentar hematomas en la parte superior o en los lados de la cabeza, pero estos desaparecen en pocas semanas [4]. Los bebés que llegan al mundo por cesárea tienden a tener la cabeza más redonda al nacer.





