Tu barriga sigue creciendo y tu cuerpo cambia
Los malestares de la primera mitad del embarazo ya pasaron y ahora te sientes mucho más tranquila. No obstante, de vez en cuando puedes sentir debilidad y fatiga, lo que dificulta las tareas habituales. Esta fatiga se debe, sobre todo, a que tu barriga que crece de manera acelerada. Cada semana, por lo general, debería aumentar entre 300 y 500 g (0,6 lb y 1,1 lb), según tu índice de masa corporal antes del embarazo.
Un aumento de peso muy rápido es una razón para consultar a tu médico, en especial si tienes la cara y las manos hinchadas, la presión arterial alta, si te duele la cabeza y tienes dolor en la parte superior derecha del abdomen o pelvis. Estos síntomas pueden ser signos de preclamsia. Con esta complicación, se acumula un exceso de líquido en el cuerpo, la micción se vuelve poco frecuente y el análisis de orina muestra un aumento de proteínas [1].
Por otro lado, en esta etapa del embarazo puedes sentir cómo está cambiando tu cuerpo. Un líquido de color blanco amarillento llamado calostro, el precursor de la leche materna, puede surgir de tus senos. El calostro suele aparecer en los primeros días después del parto, pero también es normal una pequeña secreción durante el embarazo.
Los cambios hormonales en tu cuerpo pueden provocar el oscurecimiento de los pezones y la piel que los rodea, así como los lunares, las pecas y la piel en general pueden oscurecerse. Para muchas mujeres embarazadas, el cabello crece más rápido y se vuelve más grueso [2].
Si estás esperando gemelos
Si los bebés comparten la misma placenta, te volverán a realizar una ecografía doppler [3]. Incluso si los bebés tienen la misma talla, los médicos querrán observar cuidadosamente si la cantidad de agua en sus sacos amnióticos es la misma, porque es en este punto del embarazo cuando se puede encontrar que un gemelo se está llevando todos los recursos. En la mayoría de los casos, con una intervención oportuna, la situación puede corregirse.
Flujo vaginal
También puedes experimentar flujo vaginal, que está determinado por tus hormonas y el estado de la microbiota vaginal. El flujo normal debe ser moderado en cantidad y de color blanco. Una secreción amarilla o verde, con un olor desagradable, puede indicar una infección. En este caso, debes consultar a tu médico. Es imperativo buscar ayuda médica de inmediato si se producen manchas [4, 5].



