Entre los muchos mitos que rodean al embarazo, algunos parecen ser contradictorios. Por ejemplo, las mujeres embarazadas necesitan vitamina D; pero, entonces, ¿no se supone que deben tumbarse al sol? Así que exploremos qué es seguro en términos de tomar el sol durante el embarazo.
¿Cómo puede ser peligroso el sol para las mujeres embarazadas?
La exposición excesiva a la radiación ultravioleta es la principal razón por la que la incidencia de cáncer de piel ha aumentado en todo el mundo. Esto se aplica a todas las personas, no sólo a las futuras mamás.
De forma específica, para el embarazo varios estudios han demostrado [1] que los rayos del sol destruyen el ácido fólico; y el ácido fólico es vital para el desarrollo adecuado del sistema nervioso del bebé, en especial, al comienzo del embarazo.
Además, tomar el sol puede provocar el desarrollo de cloasma en mujeres embarazadas; lo cual se manifiesta como una pigmentación excesiva en forma de parches, por lo general, en el rostro. Los científicos han vinculado esta reacción al sol con los niveles elevados de progesterona en el cuerpo durante el tercer trimestre. El cloasma suele desaparecer por sí solo, pero puede durar varios meses [2].
¿Debería evitar estar bajo el sol?
No exactamente. En pequeñas dosis, la radiación ultravioleta tiene sus dones. En el primer trimestre, ayuda al desarrollo del bebé y a la presión arterial de la mamá [3], y su beneficio más importante es la producción de vitamina D en el cuerpo. Una deficiencia de vitamina D, durante el embarazo, puede aumentar el riesgo de raquitismo y ciertas enfermedades de la sangre para el bebé [4] e, incluso, llega a conducir al desarrollo de esclerosis múltiple [5].
¿Cómo puedo tomar el sol de forma segura?
No existe consenso sobre la cantidad exacta de exposición al sol que debe recibir una mujer embarazada. Aquí te compartimos las pautas generales de la OMS:
limita la exposición al sol entre las 10 am y las 4 pm, si te encuentras afuera en esas horas, trata de permanecer a la sombra;
usa ropa ligera y holgada que cubra sobre todo tu piel;
usa un sombrero de ala ancha para proteger tu cara y cuello;
usa anteojos de sol para proteger tus ojos;
bebe más agua para evitar la deshidratación;
aplica protector solar en la piel expuesta cada dos horas.
¿Qué pasa con el protector solar? ¿Es dañino?
Echa un vistazo a los ingredientes y evita un protector solar que contenga oxibenzona. Los estudios muestran que esta sustancia ingresa al torrente sanguíneo de la futura mamá y puede provocar patologías intestinales congénitas en el bebé [6]. También afecta a las glándulas mamarias de la madre, lo que puede afectar la lactancia [7]. Así que en lugar de oxibenzona, elige un protector solar con óxido de zinc o dióxido de titanio.
¿Puede una mujer embarazada usar una cama solar?
Nadie, embarazada o no, debería usar una cama solar. Las mismas emiten radiación ultravioleta varias veces más alta que la exposición al sol del mediodía. El uso frecuente de camas de bronceado puede provocar cáncer de piel, como lo han demostrado muchos estudios. Además, la OMS no recomienda el uso de camas solares para niños menores de 18 años, por lo que no se debe poner en riesgo al feto.






