Alrededor de un tercio de las mujeres embarazadas tienen que sufrir náuseas y vómitos durante el embarazo. Es una parte lamentable pero normal de tu embarazo. Sin embargo, a veces los vómitos son tan intensos y constantes que no puedes retener ningún alimento, ni siquiera agua. Así que este tipo de vómito puede ser motivo de cuidado.
¿Cómo puedo saber si mis vómitos son normales?
Por lo general, los vómitos normales del embarazo no ocurren más de dos o tres veces al día y, por lo común, son con el estómago vacío; por lo que no deberían hacerte sentir muy enferma. Debes consultar a un médico si experimentas alguno de los siguientes síntomas [1]:
si cualquier alimento, o incluso el agua, es rechazado de manera inmediata por tu cuerpo;
si orinas rara vez y si tu orina es oscura (es un signo de deshidratación);
si te sientes débil, mareada y necesitas acostarte con frecuencia;
si tu pulso es mucho más rápido de lo normal;
si has perdido peso.
La pérdida de peso del 5% [por ejemplo, perder 3.2 kg (7 lb) si tu peso normal es de 63.5 kg (140 lb)] es motivo de preocupación; así que llama a tu médico y dirígete al hospital [2].
También es muy importante lo siguiente: los vómitos, por lo general, comienzan alrededor de la cuarta semana de embarazo. Ahora bien, si los vómitos comienzan sólo después de las nueve semanas, tu médico debe examinarte para detectar afecciones y enfermedades no relacionadas con el embarazo [3].
Si no se trata sólo de vómitos durante el embarazo, ¿qué más podría ser?
La intoxicación alimenticia, las úlceras estomacales, la pancreatitis, la colecistitis, la apendicitis, el hipertiroidismo, la cetoacidosis diabética y otras enfermedades del sistema digestivo o endócrino pueden ocurrir en cualquier momento, incluso durante el embarazo. Tales condiciones requieren tratamiento, estés o no embarazada. Así que toma medidas inmediatas y urgentes (llama a una ambulancia) si tienes alguno de los siguientes padecimientos [3]:
vomitos con bilis;
dolor abdominal;
vómitos con fiebre o migraña;
vómitos acompañados de presión arterial alta;
vómitos con pérdida del conocimiento.
¿Qué tan peligrosos son los vómitos intensos (toxicosis)?
La toxicosis conduce a la deshidratación y a la pérdida de nutrientes esenciales. Además de los efectos adversos sobre tu salud, tu bebé depende de estos nutrientes para desarrollarse de manera normal y saludable. Incluso la placenta puede romperse por este vómito constante [3].
¿Cuánto tiempo pueden durar los vómitos?
Con un embarazo normal, las náuseas deberían desaparecer después de 12 o 16 semanas. En ocasiones, pueden durar hasta la semana 20. La toxicosis grave puede durar hasta el tercer trimestre y, en el 5% de los casos, incluso hasta el nacimiento; pero la incidencia máxima suele producirse entre las 8 y las 12 semanas [2]. Hasta la semana 20, ésta es la razón más común de hospitalización por embarazo [3].
¿Por qué algunas mujeres embarazadas desarrollan toxicosis grave, mientras que otras ni siquiera experimentan náuseas?
De hecho, todavía no tenemos una respuesta sólida a esta pregunta. Se ha observado que las mujeres que sienten mareos por movimiento o que experimentan migrañas antes del embarazo, tienen mayor riesgo de vomitar durante el embarazo. La diabetes tipo 2, las enfermedades de la tiroides, un IMC por debajo de 18 y la infección por Helicobacter pylori (la bacteria que causa las úlceras estomacales) también pueden ser responsables. Lo curioso es que las mujeres embarazadas mayores de 30 años experimentan menos vómitos [2].
¿Pueden mis náuseas afectar al bebé?
Si la futura mamá se mantiene hidratada y reemplaza los líquidos y nutrientes, el bebé obtendrá lo que necesita y no se verá afectado de manera negativa. Los estudios en realidad demuestran que los vómitos, en el primer trimestre, reducen el riesgo de parto prematuro. Es probable que ello se deba a la eliminación de toxinas potencialmente dañinas del cuerpo de la madre [3].
¿No puedo obtener todas las vitaminas y minerales que necesito a través de una dieta saludable?
Esto es ideal, pero casi imposible. Los estudios en curso muestran que la mayoría de las mujeres no tenemos una dieta que nos pueda ayudar durante el embarazo con todos los nutrientes que necesitamos. Incluso adoptar una dieta rigurosa y saludable durante el embarazo no puede compensar la insuficiencia de nutrientes que vienen con todos los cambios y demandas físicas. Se recomienda, de forma insistente, que todas las mujeres embarazadas tomen los suplementos recomendados para garantizar que su embarazo sea saludable y que el bebé tenga todo lo que necesita [3].






