En la década de 1970, los investigadores comenzaron a comprender que el tinte para el cabello de aquélla época no era seguro para las mujeres embarazadas. Las primeras publicaciones afirmaron que los colorantes químicos podían provocar mutaciones en adultos [1]. Naturalmente, daba miedo permitir el uso a mujeres embarazadas incluso si el impacto al feto fuera mínimo.
¿Son realmente dañinos los tintes?
La mayoría de las sustancias mutagénicas que se utilizaban antiguamente en los tintes para el cabello fueron prohibidas durante el siglo XX. Los tintes más nuevos se consideran seguros para los adultos [2].
Pero hasta ahora, se ha recopilado muy poca evidencia sobre su seguridad para las mujeres embarazadas y los niños. Por tanto, el principio óptimo es que menos es mejor. Si es posible posponer el teñido del cabello hasta el parto, es mejor hacerlo. La investigación moderna muestra que las estilistas/coloristas tienen una mayor tasa de abortos espontáneos y partos prematuros que las mujeres en otras profesiones. Esto se atribuye principalmente a la exposición a tintes y solventes, pero no se puede descartar que las estilistas y coloristas están en contacto con productos químicos con mucha mayor frecuencia que sus clientas. Y además, pasan mucho tiempo de pie, lo que en sí mismo es un factor de riesgo [3].
¿Mantener el tinte en tu cabello por menos tiempo reducirá los riesgos?
Lo más probable es que sí: cuanto menor sea el tiempo de exposición de cualquier factor potencialmente dañino, menores serán las consecuencias. Pero puede que no te guste el resultado. Durante el embarazo, debido a cambios en los niveles hormonales, la estructura del cabello también cambia. Para muchas mujeres embarazadas, el cabello se vuelve más denso y para algunas, por el contrario, se vuelve más delgado. Como resultado, el tinte puede absorberse mucho más lento (o, por el contrario, más rápido) que antes del embarazo [2, 4].
¿Son seguros los tintes naturales?
En la mayoría de los casos, la henna, el basma y otros tintes vegetales pueden considerarse seguros para las mujeres embarazadas [4]. Pero algunos tintes a base de henna pueden causar reacciones alérgicas en algunas personas [5].
En términos generales, es recomendable que si te aplicas el tinte tú misma lo hagas con guantes, brocha y en un espacio ventilado; si optas por hacerlo en el salón de belleza, elige un tinte sencillo con exposición reducida a los agentes químicos y si puedes, espera al segundo trimestre para pintarte el pelo [6].






