Tiempo boca abajo
En solo cuatro semanas, tu hijo ha crecido casi 2 pulgadas (5 cm) y ha ganado alrededor de 2 libras (1 kg) [1]. Aunque casi siempre duerme, todavía está aprendiendo muchas habilidades. Por ejemplo, ha aprendido a sonreír en respuesta a ciertos reflejos.
Los recién nacidos generalmente viven de reflejos: succionar, buscar (el pecho de mamá), el reflejo de Moro (estremecerse y estirar los brazos ante sonidos fuertes). A muchos padres les encanta el reflejo de agarrar: si pones el dedo en la palma del bebé, lo apretará con fuerza. Esto crea una impresión de conciencia y una sensación de intimidad, aunque sea un reflejo.
Tu hijo se está desarrollando a una velocidad asombrosa y está dominando nuevas habilidades. Y durante este período de crecimiento, es genial darle tiempo boca abajo. Colócalo sobre una manta en el suelo o sobre su estómago. Intentará levantar y girar la cabeza apoyándose en las manos.
El tiempo boca abajo tiene muchos beneficios. Primero, fortalecerá los músculos de sus hombros y cuello. En segundo lugar, le dará un nuevo punto de vista, porque la mayoría de las veces mira al techo desde una posición acostada. Acostarse boca abajo también ayuda a prevenir la deformidad posicional del cráneo, que es posible si los recién nacidos siempre duermen en la misma posición [2]. Manténte siempre cerca durante el tiempo boca abajo; a esta edad, tu hijo aún no puede sostener la cabeza por sí solo, lo que puede ser muy frustrante para tu pequeño.





