Durante el embarazo, en especial en el primer trimestre, es posible que te sientas abrumada por tus emociones: primero quieres llorar, luego gritar. Todo es molesto y sólo quieres dormir mientras puedas. ¿Qué es lo está sucediendo?
Hormonas
Es probable que ya hayas escuchado que las hormonas son las culpables de todo; pero te diremos exactamente cómo funcionan.
En primer lugar, se libera mucho estrógeno al principio del embarazo, el cual es responsable de apoyar a su bebé hasta que la placenta se hace cargo. También ayuda al desarrollo de los órganos de su bebé y al correcto funcionamiento de la placenta [1]. No obstante, el estrógeno también tiene efectos secundarios. Por ejemplo, afecta la concentración de serotonina. Esta sustancia estimula la transmisión de señales a lo largo de las fibras nerviosas y también se asocia con el buen humor y una sensación de felicidad. Cuando el estrógeno aumenta, los niveles de serotonina también son inestables, y lo anterior conduce a cambios en tus emociones [2].
Después, la progesterona, otra hormona del embarazo, espesa el revestimiento del útero y relaja los músculos del útero [3]. Pero de manera desafortunada, al mismo tiempo expande los vasos sanguíneos por todo el cuerpo y reduce la presión arterial [4]; lo cual puede hacer que te sientas muy débil y somnolienta [5].
Algunas investigaciones sugieren que la progesterona también puede aumentar la ansiedad, porque activa la amígdala, una región del cerebro responsable de los sentimientos de ansiedad y miedo [6].
Sensaciones físicas
Sin embargo, no son sólo las hormonas. Al comienzo del embarazo, el cuerpo se comporta de manera impredecible: las náuseas y los vómitos, la necesidad frecuente de orinar, la acidez de estómago, el estreñimiento y las sensaciones extrañas al gusto, son comunes en el primer trimestre. Todo esto puede ser desconcertante y simplemente agotador [7].
Así que es un poco difícil mantener la calma cuando se puede tener ganas de vomitar en cualquier momento. Tratar de mantenerte en estado zen durante una reunión de negocios o en el camino para abordar un avión, cuando estás haciendo malabarismos con todos los efectos secundarios del embarazo, es, por decir lo menos, un buen desafío.
Ansiedad
Además, el embarazo es estresante. Puedes tener preocupaciones sobre tu cuerpo, posibles complicaciones o el parto. Asimismo, la gestación también puede exacerbar los problemas en las relaciones con los padres, así como traer a colación antiguos traumas familiares [8].
Cuando experimentes cambios de humor, es importante recordar que son normales. Así que sé amable contigo misma y practica tu forma predilecta de cuidado personal.




