Tomar antibióticos puede resultar intimidante, incluso para las mujeres que no embarazadas debido a los posibles efectos secundarios. Sin embargo, a veces no puedes prescindir de ellos. Lo principal es informar siempre a tu médico sobre tu afección para que pueda elegir un medicamento con riesgos mínimos.
En ocasiones los médicos recetan antibióticos incluso cuando no hay quejas: ¿qué pasa si me niego a tomarlos?
De hecho, a veces los médicos recetan antibióticos debido a los resultados de los análisis de orina, aunque no haya nada que te moleste. Hasta el 15% de los embarazos se desarrollan en el contexto de una bacteriuria asintomática [1], una infección del tracto urinario. Si no se trata, se puede desarrollar pielonefritis (inflamación de los riñones) que, a su vez, puede provocar complicaciones en el embarazo y parto prematuro [1]. Por lo tanto, es mejor tomar antibióticos si tu médico los receta.
Pero, ¿no aumentan los antibióticos el riesgo de aborto espontáneo?
No todos y no siempre. Las tetraciclinas, sulfamidas y metronidazol pueden aumentar el riesgo. En cambio, la penicilina y las cefalosporinas no tienen ningún riesgo [2]. Es por eso que un médico puede determinar qué tipo de antibiótico, la dosis y la forma como debe administrarse.
¿Pueden los antibióticos provocar defectos en el desarrollo en un bebé?
Por desgracia, sí. Los antibióticos macrólidos son una fuente de gran riesgo. Por su parte, las penicilinas, amoxicilina, cefalosporinas y nitrofurantoína son menos peligrosas [3]. Razón por la cual, en el primer trimestre, los médicos intentan recetarlas si es necesario un antibiótico.
Las infecciones bacterianas no tratadas pueden provocar complicaciones graves tanto para ti como para el bebé [4]. Por lo tanto, en cada situación específica, tú y tu médico deberán hablar y sopesar todos los riesgos.
¿El nivel de riesgo depende del trimestre en el que se prescriban los antibióticos?
Sí, el primer trimestre se considera el más peligroso; debido a que, en este momento, todos los órganos del bebé comienzan a desarrollarse. Si se deben tomar antibióticos macrólidos en los primeros tres meses o incluso en la víspera del embarazo, entonces la probabilidad de un defecto cardíaco o del sistema genitourinario del bebé será una vez y media mayor que con el uso de los mismos medicamentos en el segundo o tercer trimestre [5].
¿Son los antibióticos locales más seguros que las pastillas?
No hay una respuesta correcta a esta pregunta. Todo es diferente para las mujeres embarazadas, incluida la tasa de absorción y distribución de sustancias medicinales. Lo único que se puede decir con certeza es que, en el contexto de la toxicosis y las náuseas intensas, es aconsejable no tomar antibióticos en forma de píldoras porque es difícil saber qué dosis se absorberá en el torrente sanguíneo. En ocasiones se prescriben antibióticos locales y, otras veces, inyecciones [6]. En cualquier caso, sólo un médico puede prescribir un tratamiento con antibióticos durante el embarazo.






