Incluso si tienes un bebé que duerme toda la noche (al menos, al principio), ser madre de un recién nacido es bastante estresante. Espera mucho llanto, por hambre, por un pañal sucio, por dolor de barriga, por la dentición… Así que este es el momento perfecto para desarrollar un plan para cuando llegue todo ese estrés.
Los siguientes son algunos ejercicios mentales que puedes aprender y practicar antes de que tales momentos estresantes aparezcan, los mismos te ayudarán a disolver tu irritación, a aliviar la tensión y sobrellevar el estrés físico y emocional por la lactancia.
Refugio seguro [1]
Acuéstate o siéntate cómodamente. Cierra tus ojos. Realiza algunas respiraciones profundas y pausadas, inhalando y exhalando. Visualiza el aire llenando tus pulmones, dirígelo hacia tu vientre y luego exhala. Con cada exhalación, siente cómo se relaja tu cuerpo.
Ahora, imagina un lugar donde te gustaría estar. Crea un lugar imaginario diferente a cualquier lugar real que conozcas: en este lugar estás tranquila, cómoda y segura. Nadie ni nada puede molestarte aquí.
Ahora bien, imagínate este lugar con lujo de detalles; mira el suelo, el cielo en lo alto (o el techo), las paredes, los muebles, los elementos y la decoración… Camina y toca cosas. Siente el aire, la temperatura; experimenta todo lo agradable y hermoso que es.
Es hora de llenar el espacio con sonidos. ¿Cuáles sonidos relajantes pertenecen aquí? ¿Cuáles son tus sonidos favoritos?, ¿el canto de los pájaros, una chimenea crepitante, campanillas de viento? Haz una pausa para disfrutar de los sonidos que has traído a tu espacio.
También da paso a los olores: ¿a qué huele allí? Elige un olor que te haga feliz o te tranquilice. Disfruta el aroma y deja que llene el aire a tu alrededor.
Permanece en tu refugio seguro todo el tiempo que desees. Luego respira unas cuantas veces, estírate y abre los ojos. Al terminar este viaje mental, deberías sentirte más tranquila y relajada. Puedes practicar este ejercicio antes de acostarte, ya que se trata de una excelente manera de relajarte para dormir.
Meditación de tres minutos
Éste es un ejercicio corto, lo cual representa una gran ventaja en momentos de estrés. Cuando te encuentres abrumada, enojada o fatigada, prueba esta meditación con un temporizador para desaparecer la negatividad y recuperar la paz. No dudes practicarla ahora para que lo hagas muy bien cuando el estrés realmente te de algún golpe.
Si bien es mejor hacer este ejercicio sentada, aunque también lo puedes realizar de pie. Tus ojos pueden estar abiertos o cerrados.
Para empezar: toma asiento o pisa con firmeza
Siente todo el peso de tu cuerpo acomodándose cómodamente en tu silla (si te encuentras de pie, siente el suelo firme bajo tus pies). Alinea la columna, el cuello y la cabeza de modo que quedes derecha.
Minuto 1: ¿Qué es?
Queda atenta a lo que te ocurre. ¿Qué pensamientos tienes? ¿Qué sentimientos? ¿Qué sensaciones corporales experimentas? Permite que todos estos pensamientos, sentimientos y sensaciones se den a conocer; no intentes bloquearlos ni cambiarlos, sólo observarlos y reconócelos.
Minuto 2: Respiración
Reorienta tu concentración a tu respiración, siente la expansión de tus inhalaciones y la contracción de tus exhalaciones. Por este momento, dale a tu mente sólo una cosa para hacer: respirar. Respira de manera profunda, dejando que cada respiración te nutra.
Minuto 3: Cuerpo
Ahora pasa tu atención de tus respiraciones a tu cuerpo. Sal de tus pulmones hacia tu espalda, cuello y cabeza; a tus hombros, brazos, muñecas, manos, dedos; y también a tu abdomen, caderas, piernas, tobillos, pies y dedos de los pies. Presta cuidado a las sensaciones de tu piel, al aire que toca tu piel, y luego lleva tu imaginación a través de ese aire hacia el resto de la habitación.





