Cuando un hombre se prepara para convertirse en padre, muchos pensamientos pueden abrumarlo: ¿Qué debo hacer para preparar nuestra casa para la llegada de nuestro bebé? ¿Qué necesitará el bebé? ¿Cómo puedo compartir las responsabilidades del cuidado de los niños?
Además de los pensamientos prácticos, surgen preguntas fundamentales. Uno de ellos es qué puede proporcionarle a un bebé como padre. Sin profundizar en la filosofía sobre los estilos de crianza, analicemos las necesidades básicas del bebé y lo que un papá puede satisfacer.
Comida y sueño
Por razones obvias, solo la madre puede alimentar al bebé con leche materna, pero un padre también puede ayudar al bebé con casi todas las demás necesidades básicas del niño. Un bebé acepta igualmente el cuidado de ambos padres. Cambiar pañales, vestirse, eructar y mecerse para dormir son todas las necesidades que tiene un bebé y que el padre está totalmente preparado para realizar.
Sentirse seguro
Hasta la década de 1950, los psicólogos creían que la necesidad principal del bebé que los padres debían satisfacer era su alimentación y realmente no estaba entre sus recomendaciones sugerir que los padres pasaran más tiempo con el bebé más allá de eso. Sin embargo, los estudios del psiquiatra inglés John Bowlby han demostrado que los niños experimentan una ansiedad increíble cuando sus padres no están, incluso cuando otras personas los cuidan. El apego de un niño a sus padres está condicionado por la evolución: es muy importante para un bebé débil e indefenso entender que hay personas cercanas que lo cuidarán bien [1].
Lo mejor que puede hacer un papá por un bebé es simplemente estar allí. Si es posible, no lo dejes solo. Lo principal para un recién nacido es saber que hay adultos cerca. La soledad es una poderosa fuente de estrés para un niño.
Contacto físico
El toque y el afecto de los padres es una de las principales fuentes de alegría para el bebé. Esto se aplica por igual tanto a mamá como a papá [2]. Estar en los brazos de los padres, escuchar su voz suave, sentir su amor y ternura es una necesidad natural del niño. La falta de contacto físico puede conducir a un apego deteriorado, lo que provoca la aparición de trastornos de ansiedad y enfermedades crónicas [3, 4].
Cercanía emocional
Desde los primeros días de vida y durante toda la infancia, un niño necesita un entorno tranquilo y seguro. Cuando llore o grite, deben tranquilizarlo y consolarlo, y cuando el bebé crezca, estén siempre abiertos a conversar sobre cualquier tema. La frialdad emocional de los padres puede convertirse en problemas a largo plazo en la vida adulta del hijo: desde enfermedades crónicas y depresión hasta dependencia al alcohol y deterioro mental [5].
Los gritos y llantos de un niño pueden ser muy molestos, pero recuerda que esto no es un capricho, sino una manifestación de malestar que no puede afrontar debido a su sistema nervioso subdesarrollado. Llorando, el bebé inconscientemente pide ayuda a sus padres, para afrontar las dificultades. Contrariamente a la creencia popular, esto no es manipulación por parte de tu hijo. Recuerda que el bebé se porta bien si su sistema nervioso lo permite. Hasta que los centros de autocontrol emocional en su cerebro estén maduros, ayudarlo a lidiar con el estrés es tu tarea [6].






