Los problemas del suelo pélvico son traicioneros porque, por lo general, no nos damos cuenta de que algo anda mal con esos músculos hasta que un día estornudamos y, ¡oh, sorpresa!, nos mojamos un poco los pantalones. A muchas mujeres les da vergüenza revelar el tema a su médico, ¡pero no deberías tenerla! Aquí te compartimos algunos datos sobre los músculos del piso pélvico y cómo puedes prevenir ciertos problemas después del embarazo y el parto.
¿Cuáles son algunos signos de disfunción del suelo pélvico?
Pérdida de orina al toser o estornudar (incluso si sólo son unas gotas);
falta de control al intentar dejar de orinar;
dolor o sonidos sofocantes durante las relaciones sexuales;
flujo de aire hacia la vagina en ciertas posiciones;
reducción de la sensibilidad sexual y dificultad para alcanzar el orgasmo.
De manera desafortunada, estos síntomas sólo empeoran con el tiempo y la falta de un tratamiento oportuno puede provocar una reducción de la calidad de vida o la necesidad de una intervención quirúrgica.
¿Qué debo hacer para la salud del suelo pélvico?
¡El mejor tratamiento es la prevención! Realizar ciertos ejercicios durante el embarazo puede prevenir daños y restaurar, con rapidez, los músculos perineales después del parto. Los ejercicios de Kegel son bastante importantes en este sentido [1], al igual que los ejercicios de respiración. Asimismo, los movimientos para fortalecer el pecho y la columna ayudan a distribuir la presión, con lo que la pelvis sufre menos tensión.






