Muchos problemas de salud y condiciones físicas se ven agravados por el estrés. La concepción está influenciada por tu salud general y el estrés influye en eso. Pero hasta ahora, no tenemos pruebas convincentes de un vínculo directo entre el estrés y la dificultad para concebir.
¿Está segura?
Hay estudios que indican que el estrés puede ser causa del fracaso de la concepción. Sin embargo, sus conclusiones no son tan sencillas como parecen.
En 2016, científicos de la Universidad de Louisville (Kentucky) pidieron a mujeres que calificaran sus niveles de estrés en una escala del 1 al 4. Las que estaban más estresadas tenían un 46% menos de posibilidades de concebir [1]. Sin embargo, es importante señalar que en este estudio, las mujeres mismas fueron quienes determinaron qué tan intenso era el estrés en sus vidas, lo que hace que los datos no sean tan confiables, pues interfiere la interpretación de la mujer.
Otros dos estudios han demostrado que las mujeres que han estado tratando de concebir durante mucho tiempo tienen más alfa-amilasa en sus cuerpos. Esta es una enzima secretada por las glándulas salivales en respuesta al estrés [2, 3]. Pero la alfa-amilasa es solo un indicador de estrés. Los niveles de cortisol, una hormona del estrés muy importante, no se elevaron en estos sujetos. Por lo tanto, ambos estudios tampoco logran sacar conclusiones confiables sobre el efecto del estrés en la concepción.
¿Importa el estrés o no?
Es probable que el estrés influya en las dificultades para concebir, pero probablemente no sea un factor directo. Por ejemplo, el estrés puede reducir el deseo sexual de una mujer, lo que dará lugar a menos relaciones sexuales y, por lo tanto, a una menor probabilidad de concepción. Esto se ve en la naturaleza, donde las hembras no se aparean mientras exista un factor estresante (falta de alimento, amenaza de depredadores, etc.); sus niveles de estrógeno bajan y dejan de prestar atención a sus homólogos masculinos [4]. Algo parecido ocurre en los humanos.
La excitación física es más difícil de lograr cuando el estrógeno de una mujer es bajo, pero eso no descarta la excitación psicológica. Ésta es una forma en que la sexualidad humana es más compleja que la de otras especies, y es más difícil hacer una generalización sobre el efecto del estrés [5].
¿De qué otra manera puede el estrés afectar la concepción?
Las personas sometidas a estrés suelen comer en exceso. El sobrepeso y la obesidad pueden provocar irregularidades en el ciclo menstrual, lo que está directamente relacionado con las dificultades para concebir [6]. Tu ciclo menstrual también puede verse interrumpido por un sueño irregular; aquellas que a veces trabajan en turnos nocturnos pueden experimentar esto [7].
El estrés también impulsa a algunas personas a fumar, y el tabaquismo afecta la fertilidad de la mujer [8].
¿Qué pasa con el estrés en los hombres?
Hay estudios que sugieren que el estrés disminuye la calidad del esperma [9, 10]. Sin embargo, como el estudio mencionado anteriormente, los sujetos masculinos del estudio informaron ellos mismos sobre sus niveles de estrés, por lo que las conclusiones no se basan en datos confiables. Además, uno de estos estudios sólo mostró un menor conteo de espermatozoides y una menor motilidad, no defectos en los espermatozoides mismos [10].
Como en el caso del estrógeno de la mujer, el estrés puede reducir los niveles de testosterona de los hombres, reduciendo el deseo sexual y afectando la erección. Esto puede provocar dificultades para concebir [4].
Entonces, ¿cómo puedo lidiar con el estrés de la concepción?
El estrés es una parte integral de la vida, especialmente cuando estás experimentando grandes cambios. La decisión de tener un bebé implica muchos cambios. Es natural sentirse estresado. Pero recuerda que muchas de tus preocupaciones no se basan en la realidad y estás equipada para adaptarte a los cambios a medida que ocurren. Desafía tus pensamientos negativos y verás que muchos de ellos se disipan.
Puede que te resulte útil reservar una hora determinada del día, tal vez media hora, para pensar en lo que te ocasiona estrés y en tus preocupaciones, dedicando ese espacio a tratar de resolver lo más que puedas. Durante el resto del día, cuando surja un pensamiento o emoción estresante, anótalo y guárdalo para tratarlo en el tiempo asignado [11]. De esta manera, puedes compartimentalizar el estrés y manejarlo dentro de ciertos límites.
También vale la pena intentar las técnicas de atención plena, al igual que la psicoterapia. Los estudios muestran que este tipo de actividades pueden acortar el tiempo de concepción [12].




