Prepárate para tu bebé
¡Tu bebé pronto estará aquí! Es muy probable que no puedas esperar para conocer al nuevo miembro de tu familia; pero también es muy posible que sientas un poco de ansiedad por el parto. Esto es natural, en especial para las mamás primerizas. Por lo que ahora es un buen momento para hablar con tu médico sobre la planeación del parto.
Alrededor de la semana 35, es posible que tus sujetadores ya no te queden bien. Después de dar a luz, tus senos aún pueden crecer, incluso cuando ya baje la leche. Ten esto en cuenta cuando compres un sostén de lactancia. También vale la pena comprar almohadillas para el pecho ahora, y así evitar manchas de leche en la ropa.
Es posible que tus senos secreten un líquido de color blanco amarillento llamado calostro. Esta es la primera leche que mantendrá a tu bebé durante los 3 ó 5 días posteriores al nacimiento. Es rico en anticuerpos que protegen a tu bebé de las infecciones. Algunas mujeres pueden comenzar a producir calostro antes del parto [1].
Puede que hayas notado que tu cabello está más brillante que antes: tus hormonas hacen que el cabello sea más grueso y previenen la caída del mismo. Éste es uno de los efectos secundarios agradables del embarazo, así que ¡disfrútalo! Sin embargo, el cabello al principio es propenso a la resequedad bajo la influencia de las hormonas y, por el contrario, puede volverse más quebradizo [2].
Durante este período, tu bebé se mueve menos porque no tiene mucho margen de maniobra. Sin embargo, seguirás notando los movimientos de tu bebé. Si sientes que se está moviendo de una manera extraña o inusual, consulta a tu médico [3].
Si estás esperando gemelos
El parto puede ocurrir en cualquier momento. 35 semanas es el período de gestación promedio para gemelos [4]. Aunque, por supuesto, sería más beneficioso para la salud de los mellizos permanecer en el vientre de mamá durante otras dos o tres semanas, pero solo unos pocos logran esto [5].
Flujo vaginal
La secreción debe ser de color blanco lechoso y de consistencia uniforme. Una descarga de color amarillo verdoso y con un olor desagradable, puede indicar una infección del tracto genital, en especial si se acompaña de dolor y picazón. Lo mismo ocurre con la secreción espumosa y grumosa. Consulta a tu médico en dado caso [6]. Busca atención médica inmediata si ves sangre en la secreción vaginal.




