El consenso es que puedes viajar durante todo el embarazo hasta que se acerque la fecha de parto [1]. Sin embargo, la mayoría de las mamás prefieren viajar durante el segundo trimestre.
¿Cuáles son las restricciones en el primer y tercer trimestre?
En el primer trimestre, los viajes se pueden ver obstaculizados por las náuseas, el posible desarrollo de un embarazo ectópico y otros factores [2].
Viajar en el tercer trimestre puede ser agotador: tu estómago se interpone y te puedes cansar rápidamente. Además, aumentan los riesgos asociados con el parto prematuro [2]. La mayoría de las aerolíneas no permiten el abordaje de mujeres embarazadas a las 36 semanas (32 semanas para embarazos múltiples). Por lo tanto, antes de elegir volar, asegúrate de averiguar qué reglas existen para tu aerolínea.
¿Qué podría interferir con un viaje durante mi segundo trimestre?
Los riesgos son menores cuando se viaja en el segundo trimestre del embarazo. Pero si tienes riesgo de preeclampsia, insuficiencia cervical, la amenaza de un parto prematuro o vas a tener gemelos, tu médico puede aconsejarte que tampoco viajes en este momento [2].
¿A qué debes prestar atención durante el viaje en sí?
Durante el viaje, debes prestar atención a los mismos síntomas que buscarías en tu hogar, incluidos [1]:
sangrado vaginal;
dolor o calambres en la pelvis o el abdomen;
signos y síntomas de preeclampsia;
vómitos o diarrea intensos;
dolor o hinchazón repentina de las piernas al caminar, pues pueden ser síntomas de tromboflebitis o coágulos de sangre.
Escuché que la tromboflebitis puede comenzar durante un viaje. ¿Es cierto?
Viajar, en sí, no causa trombosis. Sin embargo, cuando estás en una sola posición durante mucho tiempo, como suele suceder en un avión o automóvil, y experimentas deshidratación y cambios de presión, aumenta la probabilidad de tromboflebitis. Para reducir los riesgos, debes [1]:
beber mucho líquido;
usar ropa holgada;
caminar y estirarse regularmente (por ejemplo, cuando viajes en automóvil, haz paradas frecuentes y baja del automóvil para mover las piernas);
usar medias de compresión; aunque hay que notar que el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda estrictamente consultar primero a un médico antes de usarlas, ya que las medias de compresión tienen algunos riesgos en sí.






